Educación
Estudiantes universitarios adoptan la IA como herramienta cotidiana mientras instituciones educativas enfrentan retrasos regulatorios
Una encuesta reciente del Consejo de Educación Digital, que incluyó más de 30 mil respuestas de instituciones como el Tecnológico de Monterrey y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reveló que el 92% de los estudiantes universitarios en América Latina utiliza Inteligencia Artificial de forma regular. El estudio, que supera los promedios globales registrados en 2024, indica que el 67% de los alumnos recurre a estas herramientas al menos semanalmente.
Brecha entre uso estudiantil y regulación institucional
En contraste con esta adopción masiva por parte del alumnado, solo el 30% de las universidades en la región ha publicado políticas específicas sobre el uso de IA. En México, la situación es particularmente notable debido a la ausencia de una ley o regulación nacional que oriente su implementación en la educación superior, lo que obliga a cada institución a actuar de forma autónoma, creando códigos internos o regulando herramientas como ChatGPT para preservar la integridad académica.
Esta discrepancia genera una paradoja en el ámbito educativo: mientras los estudiantes integran naturalmente estas tecnologías en su proceso de aprendizaje, utilizándolas para verificar, complementar o profundizar en temas específicos, muchas universidades reaccionan ante la IA como una amenaza por contener, centrando el debate en detectar si un trabajo fue realizado ‘con IA’ o ‘sin IA’.
Habilidades valoradas en el mercado laboral y percepción estudiantil
Especialistas en educación señalan que el mercado laboral ya está valorando habilidades que no se automatizan con facilidad, como la resolución de problemas mal definidos, la comunicación de ideas complejas y la toma de decisiones éticas. Se argumenta que la IA no desplazará a los estudiantes que sepan utilizarla con criterio, sino a aquellos que no logren pensar sin su apoyo.
La Encuesta Nacional sobre IA en Educación Superior en México encontró que el 79% de los estudiantes universitarios considera que su carrera será transformada por esta tecnología. Sin embargo, pocos han recibido cursos formales sobre su uso o aplicación profesional, evidenciando una brecha significativa entre la anticipación de los jóvenes y la respuesta institucional.
El texto concluye que México tiene la oportunidad urgente de impulsar una formación que combine capacidad tecnológica con pensamiento crítico, ética y habilidades humanas irreplicables por algoritmos. Para ello, se requiere que las universidades dejen de administrar el pasado y comiencen a imaginar el futuro, un proceso en el que sus alumnos ya han avanzado sin esperarlas.
