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Ciencia y Tecnología

Investigadores de la UNAM hallan sistema planetario con distribución contraria a la teoría clásica

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Científicos de la UNAM han formado parte de un equipo internacional que identificó un sistema planetario con una configuración inesperada alrededor de la estrella enana roja LHS 1903, a 116 años luz de distancia. La peculiaridad radica en que el planeta más alejado de la estrella es rocoso, desafiando los modelos establecidos de formación planetaria, según los cuales los mundos sólidos se encuentran cerca de su astro y los gaseosos en las zonas externas.

Una arquitectura que desafía lo establecido

El sistema, observado con el telescopio SAINT-EX operado por la UNAM en el Observatorio de San Pedro Mártir, Baja California, consta de cuatro planetas. El más cercano a la estrella es una supertierra rocosa, seguido de dos subneptunos gaseosos. La sorpresa llegó con el cuarto planeta, LHS 1903 e, también rocoso y ubicado en la posición más externa. Primož Kajdič, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, destacó la rareza del hallazgo: “Lo sorprendente es encontrar un planeta sólido más allá de dos gigantes gaseosos. No es lo que esperaríamos según el modelo clásico”.

Posibles explicaciones para la formación

Los modelos actuales sugieren que los planetas rocosos se forman cerca de la estrella, donde el calor evita la acumulación de gases, mientras que los gigantes gaseosos nacen más lejos. La existencia de un planeta rocoso en la zona externa de LHS 1903 cuestiona esta regla. Yilen Gómez Maqueo Chew, del Instituto de Astronomía de la UNAM, señaló que el momento de la formación podría ser tan crucial como la distancia. Una hipótesis es que el planeta exterior se formó cuando el disco de gas alrededor de la estrella ya se había disipado en gran medida, quedando solo material sólido para su construcción.

LHS 1903 e tiene un tamaño 1,7 veces mayor que la Tierra y una masa cercana a seis veces la terrestre, con una densidad similar y una temperatura superficial estimada de unos 60 grados Celsius. “No estamos hablando de un mini-Neptuno con atmósfera gruesa, sino de un mundo predominantemente rocoso”, precisó Kajdič.

Colaboración internacional y relevancia del hallazgo

El descubrimiento fue una colaboración entre instituciones de más de una docena de países. Las primeras señales vinieron del satélite TESS en 2019, y las observaciones terrestres con SAINT-EX y el telescopio espacial Cheops de la Agencia Espacial Europea permitieron confirmar los cuatro planetas. La participación de la UNAM fue clave para confirmar el planeta más lejano.

Otra teoría considera que las órbitas pueden cambiar debido a interacciones dinámicas. “La arquitectura que observamos hoy podría ser el resultado de una historia orbital compleja y dinámica”, apuntó Kajdič. El estudio de sistemas alrededor de enanas rojas como LHS 1903 es fundamental, ya que son las estrellas más comunes en la galaxia. “Si queremos entender cómo se forman los planetas en la galaxia, necesariamente tenemos que estudiar sistemas alrededor de enanas rojas, porque son la población estelar dominante”, explicó el investigador.

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