Educación
Académica de la BUAP analiza la representatividad y desafíos democráticos en órganos de gobierno de la UNAM
Una académica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) examinó la composición del Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destacando una sobrerrepresentación de investigadores y directivos frente a estudiantes y docentes, según datos presentados durante un foro por el especialista Imanol Ordorika.
Datos de Representación por Sectores
Los datos detallados muestran una proporción desigual: mientras los directores tienen representación completa, los investigadores de institutos están representados en una proporción de 31 por cada 1000, y los de centros en 9 por cada 1000. Los técnicos académicos cuentan con 5.3 representantes por cada 1000, los profesores de bachillerato con 1.8, y los de escuelas y facultades con 1.7. La representación estudiantil es aún menor: 0.4 por cada 1000 en posgrado y licenciatura, y solo 0.1 por cada 1000 en bachillerato, conformando un total de 246 consejeros.
A estas cifras se suman otros representantes, como uno de los Centros de Extensión, uno de los empleados y los 69 directores de escuelas, facultades e institutos, elevando el total a 317 integrantes del consejo, de acuerdo con la Ley Orgánica y el Estatuto General de la UNAM.
Crítica a las Políticas y Propuestas de Cambio
Ordorika señaló que la UNAM ha priorizado la investigación desde 1986, en detrimento de la atención al estudiantado, una tendencia que vinculó con políticas gubernamentales que congelaron salarios docentes a cambio de becas y bonos por productividad. Los números reflejan que el 22% del consejo corresponde a 2556 investigadores, mientras que el 25.2% representa a 42,382 docentes, evidenciando, según el análisis, un estrato académico privilegiado con mayor peso político.
Al concluir su participación, Ordorika propuso un cambio “desde dentro” del sistema, mediante una votación ponderada de “50 y 50” que no requeriría modificar la Ley Orgánica, sino implementarse internamente, advirtiendo que lo que se apruebe “no nos va a gustar”. La autora interpreta esto como un llamado a defender la autonomía universitaria en la definición de su estructura de gobierno.
Reflexión sobre la Situación en la BUAP y el Sistema Universitario
La columnista destaca que la BUAP estableció desde 1991 una representación paritaria entre docentes y estudiantes en sus órganos colegiados. Sin embargo, apunta que comparte problemas con la UNAM y otras universidades públicas, como la desaparición progresiva de plazas de carrera docente y su falta de reposición. Señala que, según Ordorika, el 88% de los profesores de asignatura en la UNAM tienen derecho a una plaza de carrera, pero los concursos no se abren.
Esta precariedad laboral, afirma, genera una “crisis pedagógica” donde los alumnos optan por programas remediales en lugar de asistir a clase. La autora cuestiona cómo puede haber autonomía docente cuando la mayoría depende de salarios bajos y contrataciones semestrales, o autonomía estudiantil bajo reglamentos punitivos.
Finalmente, la académica concluye que, aunque la representación paritaria es un principio justo, no es suficiente para una democracia genuina que represente los intereses de maestros y estudiantes. Subraya que el sistema de educación superior debe abrir caminos para la profesionalización docente para alcanzar un nivel educativo acorde con un desarrollo social equitativo y próspero.
