Cultura
Testimonio personal sobre el Halconazo de 1971 y la lucha estudiantil en México
Un relato en primera persona rememora los acontecimientos del 10 de junio de 1971, cuando una marcha estudiantil en la Ciudad de México fue reprimida violentamente por el grupo paramilitar conocido como “Los Halcones”, en un hecho histórico denominado el Halconazo o la Matanza del Jueves de Corpus.
Antecedentes de la represión
El autor recuerda su participación adolescente en las movilizaciones de 1968 y cómo, tras la masacre de Tlatelolco, el gobierno priista continuó con acciones autoritarias. Menciona específicamente al entonces gobernador de Nuevo León, Eduardo Elizondo Lozano, quien el 26 de marzo de 1971 promulgó una ley que suprimía la autonomía universitaria e imponía una estructura llamada “Asamblea Popular”, rechazada por la comunidad académica.
La solidaridad de instituciones como el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México llevó a organizar una marcha en apoyo a los universitarios de Nuevo León, exigiendo democracia, libertad de presos políticos y democratización de la enseñanza.
La jornada violenta
La movilización partió de las inmediaciones de San Cosme, cerca del Casco de Santo Tomás. El testimonio describe cómo, desde camiones grises apostados en la zona, miembros del grupo paramilitar rodearon a los manifestantes y los atacaron con brutalidad. “¡Viva el Che Guevara!”, gritaban los agresores mientras disparaban armas de calibre .45 y carabinas 30 M-2 contra los estudiantes, quienes intentaron refugiarse sin éxito en escuelas cercanas.
El autor recuerda haber discutido con su amigo Alfredo Sereno, miembro del Comité de Lucha de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del IPN, sobre los altos riesgos de una represión violenta, aunque su amigo decidió participar y logró sobrevivir.
Consecuencias y memoria
El saldo de aquel día fue de al menos 120 fallecidos, según cifras de la época, además de numerosas desapariciones. El texto señala que los medios de comunicación de entonces desvirtuaron los hechos y justificaron las acciones del gobierno priista bajo el argumento de una amenaza comunista.
Finalmente, el relato hace una conexión con el presente, advirtiendo sobre declaraciones de figuras como Salinas Pliego y la intervención de agencias como la CIA, llamando a la ciudadanía a estar alerta para evitar un retroceso a épocas de represión. Concluye subrayando la importancia de defender los avances en condiciones de vida y la democracia.
