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La salud mental como factor de la violencia urbana en México
Un autor reflexiona sobre el incremento de la violencia en espacios públicos, educativos y turísticos de México, vinculándolo a un deterioro en la salud mental de la población. Señala casos recientes en Teotihuacán, Lázaro Cárdenas y universidades como la FES Cuautitlán y la Autónoma del Estado de Morelos.
Propuesta desde la seguridad pública
El artículo menciona una iniciativa desarrollada en 2020 durante la gestión del autor como Subsecretario de Desarrollo Institucional de la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México. Ante el aumento de la violencia doméstica y otros conflictos, se propuso crear una Unidad de Salud Mental integrada por policías y psicólogos para atender como primeros respondientes diversos episodios, incluyendo violencia de género y conductas suicidas.
Falta de continuidad en el proyecto
El autor relata que, a pesar de contar con el apoyo del Banco Mundial, que otorgó un diplomado, y de la iniciativa privada, que donó mobiliario, el proyecto fue inaugurado pero luego abandonado por falta de interés de los mandos superiores. Afirma que estos se negaron a diagnosticar la salud mental tanto de la población como de los propios policías.
Contexto nacional de violencia
Se plantea que la indiferencia hacia estos temas tiene consecuencias visibles en la vida diaria, con conductas derivadas de enfermedades mentales no prevenidas ni detectadas. El texto atribuye parte del problema a un contexto nacional de dos décadas con cientos de miles de muertos y desaparecidos, y a un clima político de división y estigmatización promovido, según el autor, desde el sexenio pasado y continuado por el partido Morena en su propaganda.
Como ejemplo paradigmático, se cita el caso del atacante en Teotihuacán, un joven de 27 años llamado Julio Cesar ‘N’, quien habría crecido en un México violento y saturado de mensajes de división y odio social.