Ciencia y Tecnología
Niño queretano con coeficiente intelectual de 162 participa en programa de la NASA y desarrolla aplicación contra el acoso escolar
David Camacho Flores, un niño de 10 años originario de Querétaro con un coeficiente intelectual de 162, imparte conferencias en universidades, fue seleccionado para un programa de entrenamiento en la NASA y ha creado una aplicación para combatir el bullying que él mismo sufrió.
Perfil de un niño con altas capacidades
Aunque su CI supera al estimado para Albert Einstein o Stephen Hawking, David rechaza el término ‘niño genio’. “Los genios ya están en la tumba y, si son genios, es porque hicieron cosas geniales”, afirma con modestia. Se siente más inspirado por Leonardo da Vinci, al punto de adoptar el apellido en redes sociales como ‘David da Vinci’, aspirando a ser un polímatacombinando ciencias, tecnología, arte y humanidades.
Actualmente estudia en una escuela internacional en línea que lo certificará para ingresar a la universidad. Domina español, inglés, francés y alemán, y ha comenzado a aprender ruso, portugués e italiano.
Logros y proyectos
Además de sus conferencias académicas, tuvo la “grandiosa oportunidad” de participar en un programa de entrenamiento espacial en la sede de la NASA en Houston, donde pilotó un vuelo asistido y experimentó la gravedad cero. Visualiza un futuro que combine diversas áreas: “Me gustaría hacer la primera cirugía en el espacio. Hacer el próximo SpaceX, ser el próximo Elon Musk, algo así”.
Su proyecto más inmediato es ‘Macayos’, una aplicación que define como “la primera plataforma digital en México creada con inteligencia artificial, que de manera divertida enseña a los niños habilidades para saber gestionar sus emociones”. La desarrolló a partir de su propia experiencia de acoso escolar.
El desafío del diagnóstico y la inclusión
David y su madre, Claudia Flores, relatan que las altas capacidades del niño se hicieron evidentes durante la pandemia, cuando aprendía mucho más rápido que sus compañeros en las clases en línea. Sin embargo, señalan que muchos niños superdotados en México no son identificados correctamente y son erróneamente diagnosticados con TDAH o autismo.
“Estoy seguro de que en México hay muchos niños como yo que no están siendo respaldados ni guiados. Me da mucha tristeza ver que hay grandes talentos y que se tienen que ir a otros países”, reflexiona David. Pide empatía a la sociedad: “No somos extraterrestres: tenemos altas capacidades, pero seguimos siendo niños”. Aunque sus intereses lo acercan a adultos, asegura que también disfruta de actividades propias de su edad, como jugar con bloques o ir al parque.