Ciencia y Tecnología
Estudio del IISUE revela que la pandemia reafirmó la importancia de la educación presencial y el rol del docente
La educación remota de emergencia implementada durante la pandemia de Covid-19 confirmó la trascendencia de la presencialidad para la socialización y el papel fundamental de los maestros como guías y legitimadores del conocimiento, de acuerdo con una investigación de la UNAM y la UPN.
Las académicas Olivia Mireles Vargas, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE); Yazmín Cuevas Cajiga, de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), ambas de la UNAM, y Catalina Gutiérrez López, de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), realizaron el estudio titulado Integración, estrategias y subjetividad: estudiantes universitarios en la educación remota de emergencia. Para ello, llevaron a cabo 72 entrevistas extensas a alumnos de la Universidad Nacional inscritos en carreras de las cuatro áreas de conocimiento.
A través de las entrevistas, las investigadoras conocieron las visiones de los estudiantes sobre la educación remota de emergencia, las estrategias que adoptaron para continuar con su formación, las dificultades que enfrentaron en los cursos virtuales, los aprendizajes que construyeron, las emociones que experimentaron, su relación con los profesores y los vínculos de amistad con sus compañeros.
Hallazgos clave sobre la presencialidad y el rol docente
“El mayor hallazgo fue detectar la trascendencia que tiene la presencialidad en la institución escolar. Implica que allí se da la socialización, elemento fundamental para que se logre el proceso de enseñanza-aprendizaje”, subrayó Yazmín Cuevas. Por su parte, Catalina Gutiérrez agregó que los estudiantes destacaron de forma reiterada el papel del maestro como guía y la importancia de la retroalimentación. “No es sólo el sujeto que emite una calificación, sino que guía, orienta y legitima el conocimiento”. Los alumnos también reconocieron a aquellos profesores que, durante la pandemia, tomaron cursos y modificaron sus estrategias para mejorar su enseñanza.
La emergencia sanitaria evidenció la relevancia de formar docentes que, además de conocer una disciplina, dominen una didáctica. Por ello, Cuevas Cajiga consideró que es conveniente fortalecer este tipo de políticas dentro de la Universidad.
Diferencias entre áreas de conocimiento y necesidades tecnológicas
Olivia Mireles detalló que la investigación buscó conocer el día a día de los estudiantes y detectó diferencias sustanciales entre aquellos de carreras de humanidades, ciencias sociales y administrativas, donde las clases a través de una pantalla parecían muy convenientes, frente a los de carreras que requerían estar en laboratorios, consultorios o granjas, por ser entornos formativos esenciales. Subrayó la necesidad de desarrollar tecnología institucional con materiales didácticos para usar en una emergencia similar, sobre todo para carreras especializadas, de modo que exista una plataforma con estos contenidos. “La UNAM cuenta con la masa crítica para elaborarla”, afirmó.
“Se tiene la idea de que hoy todo está en internet y no es así. Estudiantes de Actuaría decían: Queremos que nos expliquen las gradientes. Buscamos en internet y nos aparece la Wikipedia definiendo qué es, pero no hay un material que nos sirva para entender ese concepto, ese proceso”, comentó la investigadora.
Condiciones para la permanencia y acciones para el retorno
En las conclusiones, las expertas aclararon las condiciones que favorecieron la permanencia de ciertos jóvenes, como contar con una familia que sostuvo la educación remota, lo que implicó comprar computadoras nuevas, un escritorio, aumentar la velocidad del internet y adaptar un espacio en casa para estudiar. “Los estudiantes que permanecieron fueron, principalmente, regulares, que estaban en la edad típica de cursar la educación superior, con buenas trayectorias escolares y hábitos de estudio”, agregó Mireles.
Las académicas consideran que la Universidad necesita proyectar acciones para el regreso de alumnos que abandonaron sus estudios debido a las condiciones de la crisis sanitaria. Aunque la UNAM generó pautas como la modificación de calendarios escolares y el incremento de exámenes extraordinarios, no se ha implementado un programa de retorno para quienes se fueron. Aseguraron que en esta casa de estudios se cuenta con académicos del más alto nivel que pueden contribuir al diseño de estrategias de retorno y acompañamiento escolar, además de la necesidad de contar con un padrón de estudiantes en riesgo de abandono. También reconocieron el trabajo de la Universidad Nacional durante la pandemia para atender al alumnado con depresión y ansiedad, mediante programas como ESPORA, que siguen vigentes.
La investigación contó con el apoyo de la DGAPA, PAPIIT IN302022, y está disponible en un libro en línea de descarga gratuita.
