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Educación

El nearshoring demanda ingenieros del siglo 21 que las universidades mexicanas aún no producen

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El fenómeno del nearshoring presenta una oportunidad económica sin precedentes para México, pero la falta de profesionales calificados pone en riesgo que el país solo capte la parte menos valiosa de esta relocalización industrial, según un análisis que critica la capacidad del sistema universitario nacional.

Oportunidad económica y déficit de talento

La inversión extranjera directa vinculada al nearshoring tuvo un crecimiento del 47% entre enero y septiembre de 2023, pasando de 10,500 a 15,000 millones de dólares, según cálculos del IMCO. En el primer trimestre de 2026, la IED total alcanzó un récord histórico de 23,591 millones de dólares. El Banco Interamericano de Desarrollo estima que México podría captar más de 35,000 millones de dólares anuales adicionales en exportaciones gracias a este proceso.

El problema central radica en que los segmentos de mayor valor, como las fábricas avanzadas, los centros de ingeniería y los procesos automatizados, exigen un tipo de talento especializado que actualmente escasea en el país.

La brecha entre la industria 4.0/5.0 y la formación

La manufactura moderna integra robótica, sensores, Internet de las Cosas industrial, análisis de datos en tiempo real y sistemas ciberfísicos. La versión más avanzada añade colaboración humano-máquina, personalización masiva y sostenibilidad. Operar estas plantas requiere ingenieros con dominio de analítica industrial, mantenimiento predictivo, ciberseguridad y logística avanzada, perfiles que son escasos y costosos.

México cuenta con ventajas geográficas y tratados comerciales, pero enfrenta debilidades estructurales en su educación superior. La mejor universidad del país, la UNAM, ocupa el puesto 136 en el ranking global QS, mientras la mayoría de las instituciones públicas y privadas aparecen después de los lugares 951 o 1,401.

Propuestas para cerrar la brecha

El análisis sugiere que, en el corto plazo, es necesario reconvertir el talento existente mediante certificaciones intensivas de seis a doce meses en automatización, robótica y datos industriales. A mediano plazo, se deben rediseñar las ingenierías vinculándolas directamente a los polos industriales del Norte y del Bajío.

Otras medidas propuestas incluyen enviar a los estudiantes más brillantes al extranjero con becas y la obligación de regresar, para formar rápidamente una élite técnica capaz de liderar la manufactura avanzada. También se plantea anular el sistema de maestros por horas y sustituirlo por profesores de tiempo completo bien remunerados, a quienes se les exija investigación aplicada y vínculos reales con la iniciativa privada.

En el largo plazo, el reto es reconstruir la capacidad nacional para producir conocimiento aplicado. El análisis concluye que el país ya sabe qué hacer, pero no ha decidido si está dispuesto a pagar el costo requerido para formar a los técnicos e ingenieros que la industria del futuro necesita.

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