Ciencia y Tecnología
El cerebro autista reacciona menos a que le digan “te equivocaste”, según un estudio
Personas con autismo mostraron respuestas cerebrales más débiles ante la retroalimentación negativa y, a diferencia de quienes no lo tienen, su reacción no varió con la dificultad de la tarea, lo que podría ayudar a explicar por qué adaptarse a los cambios resulta más difícil.
Un equipo de investigación liderado por Nathaniel J. Zuk, de la Nottingham Trent University, y Jaroslav Y. Slobodskoy-Plusnin, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en colaboración con el University College London, encontró que las personas autistas presentan una respuesta cerebral notablemente reducida ante la retroalimentación negativa —es decir, ante el aviso de que su respuesta fue incorrecta— y que esta respuesta no se ajusta según la dificultad de la tarea. El trabajo, publicado el 26 de octubre de 2026 en Journal of Neuroscience (JNeurosci), se realizó con adultos autistas y no autistas emparejados por capacidad cognitiva.
Cómo se midió la reacción al “te equivocaste”
Los participantes realizaron una tarea de discriminación de tonos: escuchaban dos sonidos sucesivos y debían indicar cuál tenía un tono más agudo. Inmediatamente después de responder, recibían retroalimentación visual: “Correct” (correcto), en verde, o “Incorrect” (incorrecto), en rojo. Mientras tanto, se registraba su actividad cerebral mediante electroencefalografía (EEG), una técnica que mide la actividad eléctrica del cerebro a través del cuero cabelludo.
El equipo se centró en un componente de la señal EEG conocido como negatividad relacionada con la retroalimentación (FRN, por sus siglas en inglés), una onda cerebral que aparece cuando una persona recibe información de que su respuesta fue peor de lo esperado. En el primer experimento participaron 35 personas no autistas y 33 autistas; en un segundo estudio de replicación, realizado entre uno y dos años después, participaron 26 no autistas y 25 autistas, de los cuales 36 ya habían formado parte del primero.
Menos reacción ante el error y ante la dificultad
Ambos grupos tuvieron un desempeño similar en la tarea: una mediana de aciertos del 71,9% en los no autistas y del 70,0% en los autistas. Sin embargo, la magnitud de la FRN fue significativamente menor en el grupo autista, con un tamaño de efecto grande (d = 0,98). Los investigadores descartaron que esto se debiera a una mayor variabilidad en las respuestas o a que solo un subconjunto de ensayos mostrara la señal: la diferencia se mantuvo incluso al analizar únicamente el 50% de las respuestas negativas más intensas de cada participante.
Además, en los participantes no autistas la respuesta cerebral se modulaba según la dificultad del ensayo —era mayor tras los ensayos difíciles que tras los fáciles—, mientras que en los autistas no se observó esa diferencia (d = 0,74). Los autores interpretan que esto refleja un procesamiento más débil tanto de la retroalimentación externa como de la información interna sobre la confianza en la propia decisión.
Un sesgo perceptual que no se ajusta a la certeza
En el plano conductual, los no autistas mostraron un mayor sesgo de recencia —la influencia de los estímulos del ensayo anterior sobre la decisión actual— cuando el ensayo previo había sido fácil y correcto, es decir, cuando tenían más confianza en él. Los autistas también presentaron este sesgo, pero de menor magnitud y sin ese ajuste según la fiabilidad del ensayo anterior. Los tres efectos se replicaron en el segundo estudio y mostraron estabilidad individual en sesiones separadas por más de un año.
Clasificación y limitaciones
Combinando las tres medidas mediante un modelo de aprendizaje automático (una máquina de vectores de soporte), los investigadores lograron clasificar a los participantes autistas y no autistas con una precisión media del 78,7% y un área bajo la curva ROC de 0,81. Sin embargo, los propios autores señalan que estos resultados no establecen utilidad diagnóstica, ya que no se examinaron otras poblaciones del neurodesarrollo ni neuropsiquiátricas. Tampoco fue posible localizar la fuente cerebral de las señales con las técnicas de EEG empleadas. El estudio fue financiado por la Israel Science Foundation y el European Research Council, y los autores declararon no tener conflictos de interés.
Artículo original: Zuk, N. J., Slobodskoy-Plusnin, J. Y., Weiss, Y., Sampath, V., Dusterwald, K. M., Akrami, A., & Ahissar, M. (2026). Neurocognitive characteristics of perceptual feedback processing differ in autism. Journal of Neuroscience. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.0315-26.2026
