Conéctate con nosotros

Ciencia y Tecnología

Investigador de la UNAM proyecta fenómeno de El Niño fuerte hacia finales de 2026

Publicado

el

Un especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló que el fenómeno climático de El Niño podría alcanzar una intensidad de fuerte a muy fuerte en los últimos meses de 2026, con efectos que se extenderían hasta la primavera de 2027.

Lluvias recientes y pronósticos a corto plazo

Jorge Zavala Hidalgo, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, informó que las lluvias registradas recientemente en México han sido un 15% más intensas que el promedio de los últimos treinta años. Respecto a la temporada de ciclones tropicales vigente, mencionó que por ahora se ajusta a las estadísticas del periodo, aunque podría superar el promedio en el Pacífico y ser ligeramente inferior en el Atlántico conforme avance el año.

Impacto esperado del fenómeno

El físico y doctor en Oceanografía Física explicó que El Niño es un evento natural que calienta de manera anómala las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, central y oriental, y es parte de un ciclo mayor llamado El Niño-Oscilación del Sur. Según el pronóstico de junio de la NOAA de Estados Unidos, hay más de un 95% de probabilidad de que el fenómeno se presente en el segundo semestre de 2025, aunque persiste la incertidumbre sobre si será fuerte o muy fuerte.

Zavala Hidalgo indicó que, a partir de julio, se espera una disminución en las precipitaciones en México con respecto al promedio. “Sí va a llover, porque es la temporada, pero menos”, afirmó. Esta condición se mantendría en la primavera de 2027 en el centro, sur y península de Yucatán, mientras que en el noroeste, como Baja California, históricamente los años con Niño registran más lluvia en enero y febrero.

Consecuencias en temperatura, incendios y calidad del aire

Otra variable significativa es la temperatura, la cual tiende a ser menor cuando llueve más del promedio, y viceversa. El investigador recordó que en 2024 se registraron récords de temperaturas asociados, entre otras razones, a una disminución en la precipitación.

Advirtió que temperaturas altas y lluvias bajas elevan el riesgo de incendios, por lo que es fundamental mantenerse alerta durante febrero, marzo, abril y mayo. Además, la mala calidad del aire podría agravarse, ya que un mayor número de incendios incrementa las partículas y compuestos que favorecen la formación de ozono, situación que podría ocurrir durante la primavera de 2027.

Efecto en la intensificación de huracanes

Finalmente, el universitario compartió que parte del exceso de calor almacenado en el Pacífico ecuatorial se propaga hacia el oriente y norte, llegando al Pacífico mexicano y aumentando el contenido de calor oceánico. Esta condición, aunque no suficiente por sí sola, es necesaria para que los huracanes se intensifiquen rápidamente y alcancen categorías superiores (3, 4 y 5).