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Ciencia y Tecnología

La promesa del lenacapavir contra el VIH choca con la dura realidad del desabastecimiento

A pesar de que el fármaco inyectable semestral ha demostrado ser casi 100% eficaz, la distribución es insuficiente y los recortes en la ayuda exterior de EE.UU. han debilitado la infraestructura sanitaria clave para su despliegue en África.

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El despliegue de lenacapavir (LEN), un fármaco inyectable de administración semestral considerado un avance científico revolucionario en la prevención del VIH, se enfrenta a serios obstáculos que amenazan con frenar su impacto potencial. Aunque modelos predictivos sugieren que su uso generalizado en países de alta incidencia como Sudáfrica podría reducir drásticamente los nuevos contagios y acercar el fin de la epidemia para 2039, la realidad sobre el terreno, marcada por la escasez de dosis y el debilitamiento de los sistemas de salud, pinta un panorama muy diferente. 

Desabastecimiento y lentitud en el despliegue inicial

Según reportó la revista Science tras visitar Sudáfrica y Zambia en junio de 2026, el principal escollo es la insuficiente oferta de lenacapavir. A mediados de año, Sudáfrica solo había recibido 38,000 dosis y Zambia 13,000, mientras que el Fondo Mundial había distribuido 225,000 en los países participantes . Esta situación ha generado críticas de los activistas, especialmente porque Gilead Sciences, la farmacéutica que desarrolló el fármaco, ha excluido a países de ingresos medios como Brasil y México del acuerdo de licencias para genéricos, a pesar de haber participado en los ensayos clínicos . Los genéricos de bajo costo, que podrían llegar a un precio de 40 dólares por persona al año, no estarán disponibles masivamente hasta 2027.

Esta carencia de suministros se produce justo cuando la infraestructura sanitaria necesaria para su distribución ha sido golpeada por los recortes en la ayuda exterior de Estados Unidos. “Ha desmantelado todo el programa, y estamos recogiendo las piezas justo cuando tenemos esta extraordinaria nueva innovación”, afirmó Linda-Gail Bekker, directora de la Fundación Desmond Tutu (DTHF), quien lideró un ensayo crucial sobre la eficacia de LEN . La disolución de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y las restricciones impuestas al Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR) han afectado la capacidad de los sistemas de salud para gestionar el nuevo fármaco.

La eficacia teórica y los desafíos de la implementación

El interés científico en el lenacapavir es enorme. Un modelo de la Universidad de Witwatersrand, publicado en medRxiv, estima que en un escenario “optimista” —donde la mitad de las adolescentes, mujeres jóvenes y otros grupos de alto riesgo de Sudáfrica recibieran el fármaco para 2030— el país podría “eliminar virtualmente” la epidemia en 2039 . El modelo muestra que esta estrategia reduciría la incidencia anual por debajo del 0.1% y sería más rentable que ampliar el uso de la PrEP oral, ya que requiere menos visitas a la clínica.

Sin embargo, la eficacia en ensayos controlados no garantiza el éxito en la vida real. Para que el lenacapavir tenga el impacto esperado, se requieren campañas de concienciación dirigidas a poblaciones clave, como las adolescentes y mujeres jóvenes, que a menudo no perciben el VIH como una amenaza inmediata . Salim Abdool Karim, director del Centro de Investigación del Programa del SIDA de Sudáfrica (CAPRISA), señaló que “tenemos que conseguir que acudan a la PrEP, y eso es muy difícil” . A esto se suman factores como el miedo a las agujas o las reacciones en el lugar de la inyección, que provocan el rechazo de algunos pacientes.

Un llamado a la acción en medio de la crisis

Las organizaciones internacionales como Médicos Sin Fronteras (MSF) han denunciado la situación, calificando la negativa de Gilead a vender el fármaco a la organización para sus proyectos médicos como una elección “mortal” . “Desde el sur de África hasta Centroamérica, nuestros equipos médicos están deseando proporcionar lenacapavir a las personas con mayor riesgo de contraer el virus. En cambio, están con las manos vacías”, declaró Melissa Barber, asesora de MSF .

Mientras la comunidad científica y los activistas esperan la llegada de genéricos más asequibles en 2027, la ventana de oportunidad para aprovechar al máximo el avance que representa el lenacapavir se está cerrando, amenazada por la escasez de suministros, la pérdida de infraestructura y los complejos desafíos de la implementación en las comunidades más necesitadas.

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