Ciencia y Tecnología
Investigadores latinoamericanos destacan en programa científico europeo; tres mexicanos entre los seleccionados por el ERC
Diez científicos de América Latina, incluyendo a tres mexicanos, fueron seleccionados en la convocatoria Starting Grants 2025 del Consejo Europeo de Investigación (ERC), uno de los programas de financiación más competitivos de Europa. Los investigadores, provenientes de Brasil, México, Colombia, Chile y Uruguay, desarrollarán proyectos de ciencia de frontera en universidades de Alemania, Suecia, Finlandia, Austria, Bélgica, Suiza e Irlanda.
La convocatoria distribuyó 761 millones de euros entre 478 proyectos. Cada beca Starting Grant puede otorgar hasta 1.5 millones de euros por un máximo de cinco años, con posibilidad de fondos adicionales para traslados, equipo científico o acceso a grandes infraestructuras. La tasa de éxito fue de poco más del 12%, ya que se recibieron 3,928 propuestas.
Brasil y México lideran la representación regional
Brasil es el país latinoamericano con más beneficiarios, con cuatro científicos seleccionados. México le sigue con tres, mientras que Chile, Colombia y Uruguay tienen un representante cada uno. Los investigadores podrán formar sus propios equipos, contratar personal y desarrollar líneas de investigación independientes en instituciones europeas de prestigio.
Entre los proyectos mexicanos destacan el de César Raymundo Cabrera Córdova, quien trabajará en la Universidad de Hamburgo, Alemania, en superfluidez fermiónica dipolar, un fenómeno de la física cuántica. Miriam de Jesús Velásquez Hernández, en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, investigará fotocatalizadores y nanorreactores. Por su parte, Guillermina Ramírez-San-Juan, en la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Suiza, estudiará la mecánica extrema de las células eucariotas.
Diversidad de áreas científicas
Los proyectos seleccionados abarcan desde inmunología hasta física cuántica. Camila Consiglio, de Brasil, investigará en Suecia la relación entre el sistema inmunitario y el reproductivo, lo que podría aportar conocimientos sobre fertilidad. Marilia Nepomuceno, también brasileña, analizará en la Sociedad Max Planck, Alemania, por qué ciertos grupos de personas mayores en países con menos recursos viven más que otros en sociedades más ricas.
La colombiana Catalina Chaparro Pedraza, en la Universidad de Constanza, Alemania, estudiará la capacidad de adaptación de los ecosistemas ante cambios extremos y los llamados puntos de inflexión ecológicos. Patricia Palacios, de Chile, investigará en Austria modelos de comportamiento crítico, mientras que Lucía Tiscornia, de Uruguay, abordará en University College Dublin, Irlanda, la gobernanza criminal y el Estado del bienestar.
Estrategia europea para atraer talento internacional
Los diez latinoamericanos forman parte de un grupo de 478 investigadores de 51 nacionalidades seleccionados para los Starting Grants 2025. Alemania fue el principal destino con 99 proyectos, seguido de Reino Unido (60), Países Bajos (44) y Francia (41). Se estima que los proyectos generarán alrededor de 3,000 empleos en equipos de investigación.
La Unión Europea no solo financia proyectos ya seleccionados. A través de la iniciativa Choose Europe for Science, se ha destinado un paquete de 500 millones de euros entre 2025 y 2027 para atraer y retener talento internacional, además de nuevas ayudas de mayor duración para investigadores consolidados.
Las becas Marie Skłodowska-Curie representan otra vía para los científicos latinoamericanos. La convocatoria de becas posdoctorales de 2026 cuenta con 399.05 millones de euros y prevé financiar alrededor de 1,600 proyectos. Estas ayudas cubren salario, costos de investigación y compensaciones por movilidad, permitiendo estancias de hasta 24 meses en centros de la Unión Europea o países asociados a Horizonte Europa.
El reto para América Latina es que la movilidad de estos científicos no se convierta en una fuga de cerebros permanente, sino que genere redes, intercambios y oportunidades que fortalezcan la capacidad científica en los países de origen. Los programas europeos, si bien ofrecen estabilidad y financiación, también ponen de manifiesto las diferencias en inversión e infraestructura entre ambos continentes.
