Ciencia y Tecnología
Expertos instan a la UNIR y al sector académico a liderar la regulación ética de la inteligencia artificial
La comunidad académica y diversos especialistas subrayaron la importancia de que las instituciones educativas asuman un rol protagónico en la creación de normativas y principios éticos para la gobernanza de la inteligencia artificial (IA). Durante un seminario organizado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), se planteó que la universidad debe ser un agente determinante en la supervisión y definición de las reglas que regirán esta tecnología, con el fin de proteger los derechos fundamentales y asegurar un uso responsable en la enseñanza y la investigación.
El encuentro, que formó parte del ciclo de buenas prácticas sobre la implementación de la IA generativa en la educación superior española, destacó que la academia no puede limitarse a ser una usuaria pasiva. Por el contrario, debe participar activamente en todas las etapas de desarrollo de la IA para garantizar la integridad académica y la autonomía intelectual.
Desafíos regulatorios y el vacío legal en la educación
Rafael Puyol, presidente de la UNIR y coordinador del seminario, hizo un llamado a establecer un marco regulatorio claro que facilite el uso de estas herramientas en las aulas, señalando la existencia de vacíos legales que generan incertidumbre. Puyol enfatizó que
“las instituciones académicas no solo deben utilizar esta tecnología, sino también enseñar a sus estudiantes a emplearla correctamente.”
En este sentido, se recordó que el Reglamento de IA de la Unión Europea clasifica ciertos usos educativos como de alto riesgo, lo que obliga al sector académico a involucrarse en su gobernanza. Para ello, se propusieron seis pilares éticos esenciales: transparencia, equidad, privacidad, integridad, autonomía y supervisión humana.
Por su parte, José Manuel Pingarrón, director del ciclo, advirtió sobre la complejidad de equilibrar la seguridad con el progreso. Según el experto, la regulación debe ser lo suficientemente estricta para evitar abusos, pero sin convertirse en un obstáculo que frene la innovación y la competitividad de la investigación en Europa frente a otros mercados.
Hacia un consenso ético y científico
La discusión también se centró en la necesidad de un consenso multidisciplinar. Isabelle Hupont Torres, asesora científica, explicó que la gobernanza real solo será posible cuando exista un acuerdo entre la ciencia, la ética y la política. Además, señaló que es vital considerar todo el ciclo de vida de la tecnología,
“desde la creación del algoritmo hasta que es operativa para distintos usos.”
En una línea similar, José Capilla Romá, rector de la Universitat Politècnica de València, subrayó que la gestión de los datos es el paso previo indispensable para cualquier regulación. El rector advirtió que la ética debe ir más allá de la legalidad, afirmando que
“puede que haya cosas que sean legales pero no éticas, por eso la universidad debe trabajar en la gobernanza de la IA.”
Responsabilidad institucional y autonomía tecnológica
El impacto de la IA afecta directamente la esencia de la universidad: generar y transmitir conocimiento. Por ello, los expertos coincidieron en que las instituciones deben adaptar sus métodos de evaluación y preparar a los estudiantes para un uso crítico de estas herramientas.
Finalmente, se discutieron preocupaciones sobre la brecha digital y la dependencia de proveedores tecnológicos externos, factores que podrían comprometer la autonomía de las universidades. El debate concluyó con la necesidad de fomentar la cooperación entre la academia, el gobierno y la industria para construir un modelo de inteligencia artificial que sea socialmente beneficioso y respete la capacidad crítica de las personas.
