Cultura
UNAM impulsa comunidades tejedoras de paz en bachillerato con participación de academia, gobierno y sociedad civil
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de su Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias, anunció la creación de comunidades tejedoras de paz en el plantel 5 ‘José Vasconcelos’ de la Escuela Nacional Preparatoria, iniciativa que busca extenderse a todos los planteles de bachillerato de la institución.
Diálogo entre sectores para la construcción de paz
Leticia Cano Soriano, titular del programa, destacó la necesidad de que academia, sociedad civil y gobierno establezcan mecanismos de diálogo conjunto para construir una cultura de paz y prevenir violencias, con especial atención en las juventudes. Este planteamiento se realizó durante el Encuentro Sociedad Civil, Academia y Gobierno. Encuentros y Tejidos por la Paz.
La académica Ligia Colmenares Vázquez, de la Facultad de Psicología de la UNAM, expuso que la concordia es condición indispensable para el trabajo educativo, señalando que la formación profesional, la investigación y la difusión cultural en la Universidad solo son posibles en un espacio libre de violencias y discriminación.
La paz como tarea colectiva y democrática
Úrsula Zurita Rivera, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, afirmó que no puede hablarse de democracia sin paz, subrayando que la educación para la paz es un esfuerzo poderoso que demanda la participación de múltiples actores para fomentar una colectividad más participativa y democrática.
Por su parte, Laura Angélica Cordero Callejas, directora general de Prevención Social y Reconstrucción del Tejido Social de la Secretaría de Gobernación, manifestó que el gobierno fomenta una visión de seguridad centrada en políticas públicas orientadas al bienestar, justicia social, inclusión y participación comunitaria como base para construir la paz.
Cordero Callejas puntualizó que, mediante la Estrategia Nacional de Seguridad, se busca atacar la violencia desde la raíz, considerando la seguridad y la paz como responsabilidades compartidas que requieren coordinación interinstitucional y una fuerte presencia territorial del Estado. “La atención a las causas no se limita a programas sociales, supone también fortalecer capacidades comunitarias, ampliar derechos, recuperar espacios públicos, promover mediación social y generar condiciones para que las personas puedan desarrollar proyectos de vida con dignidad y perspectiva de futuro”, subrayó.
