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Ciencia y Tecnología

Científica de la UNAM enfatiza que solo la reducción de emisiones puede combatir el cambio climático a largo plazo

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La secretaria académica del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, Dara Salcedo González, sostuvo que disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero es la única solución con efectividad duradera frente al calentamiento global.

Explicó que una molécula de dióxido de carbono (CO2) puede persistir en la atmósfera entre cinco décadas y un siglo, lo que implica que, incluso si se detuvieran las emisiones, el descenso de temperatura no sería inmediato.

El mecanismo del efecto invernadero

En una conferencia titulada ¿Podemos tapar el Sol para enfriar la Tierra?, la investigadora detalló que la radiación solar, sobre todo la visible, es el principal factor que regula la temperatura terrestre. Nuestro planeta absorbe esa energía y luego la reemite como luz infrarroja.

Dijo que sin la atmósfera, la temperatura media de la Tierra sería de 18 grados bajo cero. “Si la Tierra no tuviera atmósfera, su temperatura sería de -18 grados centígrados. Sin esta hubiera sido siempre un mundo congelado, carente de agua líquida, y no se habría desarrollado la vida”, señaló en el auditorio Dr. Julián Adem de ese Instituto.

El efecto invernadero, resultado de gases como CO2, metano y óxido nitroso que actúan como una “cobija”, ha existido siempre y es responsable de que la temperatura promedio sea de unos 15 grados centígrados.

La influencia humana y las posibles intervenciones

Salcedo González abundó que, si bien la temperatura planetaria ha variado históricamente, está directamente relacionada con la concentración de CO2 y otros factores atenuantes. En los últimos dos siglos, a partir de la Revolución Industrial, la quema intensiva de combustibles fósiles ha provocado un aumento notable de este gas, con amplias consecuencias.

Ante este escenario, una respuesta explorada es la geoingeniería, definida como la modificación deliberada y a gran escala del clima para limitar o revertir el calentamiento global. Se podría pensar en “tapar” al Sol, de manera análoga a usar una gorra en un día caluroso.

El forzamiento radiactivo es un valor calculable para diversos componentes atmosféricos. Cuando es positivo, como con el CO2, produce calentamiento; pero existen elementos, como los aerosoles (partículas sólidas o líquidas suspendidas), que enfrían el planeta.

Estos aerosoles actúan como “semillas” de nubes al formar estratosféricas, aunque también tienen el efecto negativo de destruir el ozono. “Debemos tener cuidado y antes de proponer soluciones verificar que no haya consecuencias como esa”, advirtió.

Incertidumbre y consideraciones finales

Concluyó que bloquear la radiación solar para enfriar la Tierra podría ser factible solo a corto y mediano plazo, y a escala regional o local. Existe una alta incertidumbre sobre la efectividad de estas medidas y la ausencia de efectos secundarios graves.

En caso de encontrar una intervención que funcione adecuadamente, sería necesario determinar su viabilidad tecnológica y económica, además de establecer una legislación a nivel global, finalizó Salcedo González.