Ciencia y Tecnología
IPN propone reformular gestión pesquera ante alteraciones del clima
El manejo de las pesquerías en México necesita evolucionar hacia un modelo dinámico y adaptable para responder a los efectos del calentamiento de los océanos y otros cambios ambientales, según planteó Francisco Arreguín, investigador del Instituto Politécnico Nacional. El experto, adscrito al Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas en La Paz, Baja California Sur, destacó que los modelos tradicionales, diseñados bajo una premisa de estabilidad ambiental, ya no son suficientes.
La necesidad de un nuevo enfoque
Arreguín explicó que los modelos poblacionales clásicos, desarrollados entre 1920 y 1980, partían de una capacidad de carga constante de los ecosistemas. “La tendencia de temperatura del mar de 1920 a 1980 era, con algunas variabilidades, horizontal, que podría considerarse un ambiente estable”, señaló. Sin embargo, desde la década de 1980, la temperatura oceánica muestra una tendencia creciente y continua, modificando la productividad de las especies marinas.
El investigador argumentó que la productividad de una población ya no puede asumirse como fija. Afirmó que si las condiciones ambientales reducen la biomasa y la pesca mantiene el mismo nivel de extracción, ambos factores contribuyen al declive de las especies.
Hacia un manejo adaptativo
La propuesta central es implementar un manejo pesquero adaptativo orientado a una sostenibilidad dinámica. “La idea es que se haga un manejo pesquero adaptativo enfocado en una sostenibilidad dinámica, que significa establecer una tasa de captura que sostenga a las poblaciones en su capacidad máxima de producción dependiendo de la biomasa disponible”, detalló Arreguín.
Este enfoque requeriría ajustar el esfuerzo pesquero año con año, disminuyendo las capturas si la población baja y aumentándolas si se recupera. Para ello, es fundamental conocer la biomasa disponible y entender qué variables ambientales afectan a cada especie.
Separando los factores de impacto
Un aspecto clave del trabajo de Arreguín es desarrollar modelos que distingan los efectos de la pesca de los efectos del ambiente sobre las poblaciones marinas. “Porque muchas veces se interpreta una disminución del recurso como si fuera consecuencia exclusiva de la pesca”, comentó. Estos modelos permitirían tomar decisiones de gestión más precisas.
Avances y proyectos en curso
Actualmente, el investigador participa en varios proyectos nacionales. Colabora con el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables para evaluar las pesquerías de camarón en el Pacífico mexicano, incorporando variables ambientales. También trabaja en recursos del Alto Golfo de California y en una iniciativa que evalúa cerca de 200 especies de flotas ribereñas en distintas regiones del país, con la participación de unas 20 instituciones y 50 investigadores.
Integración con la política pesquera
Arreguín señaló que la Carta Nacional Pesquera de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca aún no incorpora este enfoque de forma suficiente. “Todavía no de forma suficiente porque sigue definiendo el estado de explotación de los recursos en función de los enfoques convencionales”, afirmó. Aunque desde 2018 se han incluido notas sobre posibles efectos ambientales, mencionarlos no basta; es necesario integrarlos directamente en los modelos de evaluación.
La meta final de estas investigaciones es generar información que pueda incorporarse directamente a los instrumentos de manejo, elaborando fichas técnicas compatibles con el formato de la Carta Nacional Pesquera para cada especie evaluada.
