Ciencia y Tecnología
Científicos del Cinvestav convierten sargazo del Caribe en biomateriales para generar energía limpia
Ante la crisis ambiental que representa la llegada masiva de sargazo a las costas del Caribe mexicano, un equipo de investigadores del Departamento de Química del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) ha encontrado una vía para transformar esta macroalga en un recurso valioso para la generación de energía sustentable. El proyecto, liderado por Omar Solorza Feria, desarrolla membranas biodegradables y biocarbones funcionales a partir de la biomasa, abriendo la puerta a una solución que mitiga un problema ecológico y aporta a la transición energética.
De residuo costero a materia prima de alto valor tecnológico
La investigación se enfoca en las especies Sargassum fluitans y Sargassum natans, que constituyen hasta el 99.6% del total de la macroalga que arriba a las playas mexicanas. Estos organismos marinos poseen un alto contenido de polisacáridos y compuestos orgánicos, lo que los convierte en una materia prima ideal para la creación de biomateriales avanzados. El equipo extrae biopolímeros naturales como alginatos y fucoidanos, cuyas propiedades estructurales y funcionales han demostrado versatilidad en campos como la biomedicina y la industria, y ahora se aplican al sector energético.
Membranas biodegradables que compiten con las comerciales
Uno de los desarrollos más prometedores es la creación de membranas poliméricas biodegradables para celdas de combustible. Estos componentes actúan como electrolito sólido y barrera selectiva para el transporte iónico, siendo el corazón del dispositivo energético. Hilda Margarita Alfaro López, investigadora que realizó su posdoctorado en el Cinvestav y colaboradora de la ESIME-Z, explicó que ya han logrado generar una membrana base flexible con una vida útil de tres días y una capacidad de generar 100 mA/cm² de potencia.
“Sus procesos se encuentran en etapa de someter una patente”, afirmó Alfaro López. Este avance posiciona a los biomateriales derivados del sargazo como una alternativa sostenible frente a las opciones comerciales convencionales, con la ventaja adicional de reducir costos y mejorar la sostenibilidad de los dispositivos energéticos.
Biocarbones para almacenar energía y producir hidrógeno
En paralelo, el equipo liderado por Juan Carlos Ortiz Herrera, posdoctorante del Departamento de Química, aplica procesos de pirólisis y activación química para transformar la biomasa en biocarbones funcionales. Controlando variables como el área superficial, porosidad y conductividad eléctrica, los investigadores obtienen estructuras carbonosas con propiedades electroquímicas específicas. Estos materiales son útiles como componentes activos en supercapacitores, baterías y como soporte para electrocatalizadores en la generación de hidrógeno, un combustible limpio clave para el futuro.
Una apuesta por la economía circular y la innovación nacional
El proyecto no solo atiende una urgencia ambiental, sino que también representa una estrategia concreta de economía circular. Al aprovechar un residuo problemático para convertirlo en materia prima de alto valor agregado, la iniciativa contribuye al desarrollo de tecnologías energéticas limpias con un fuerte componente de innovación local.
“Demostrar que el sargazo se puede transformar en una fuente sostenible de biomateriales avanzados es nuestro principal objetivo”, concluyó Ortiz Herrera. Con la patente en trámite y las pruebas de estabilidad y eficiencia en curso, la investigación del Cinvestav se perfila como un referente en la búsqueda de soluciones integrales que conjuguen la remediación ambiental con el avance científico y tecnológico del país.
