Cultura
Futbolistas mexicanas de 1971 narran su lucha histórica desde el CCUT
En el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT), futbolistas que integraron la selección mexicana femenil que disputó la Copa Mundial de 1971 compartieron sus experiencias y reivindicaron el lugar de ese evento en la historia, un torneo que no contó con el respaldo oficial de la FIFA ni de la Federación Mexicana de Futbol.
Recuerdos de una gesta deportiva
El pasado 25 de junio se reunieron en el CCUT para hablar del certamen, que enfrentó a México y Dinamarca en una final que congregó a más de 100 mil espectadores en el Estadio Azteca. Yolanda Ramírez, portera de aquel equipo, relató que llegó al futbol jugando en la calle y que su hermano la colocó bajo los tres palos para protegerla. “A mí mi familia no me coartó”, recordó, mencionando que su padre la apoyaba con la frase de que prefería verla jugando que “haciendo otras cosas”.
El desafío de competir sin apoyo
“A nosotros no nos dieron un entrenamiento específico”, explicó Ramírez, destacando la falta de preparación técnica, especialmente para las porteras. Martha Coronado, otra de las protagonistas, también comenzó su camino en la colonia Santa María la Ribera, escondiéndose de las patrullas para poder jugar. Coronado, conocida como “la Chispitas” por su humor en el vestidor, enfrentó incluso un ultimátum sentimental a los 14 años: “El futbol o yo”. Ella eligió el deporte y una vida de sacrificios que incluía jornadas desde las cinco de la mañana.
Un legado contra el olvido
Ramírez describió la experiencia de ver el Azteca completamente lleno como “una cosa fantástica”, un contraste abrumador frente a los públicos de mil personas a los que estaba acostumbrada en Italia. Desde el CCUT, sus testimonios forman parte de la exposición “Sportswashing. Las celebraciones deportivas como campaña de blanqueamiento político”, que incluye un programa paralelo de conversaciones. Ambas atletas dirigieron un mensaje a las nuevas generaciones: Ramírez advirtió que “nada les va a caer del cielo”, mientras Coronado expresó su esperanza de que su historia inspire a no aceptar el “no puedes” como destino.
