Ciencia y Tecnología
Científicos mexicanos explican por qué no debes comer alimentos donde se posó una mosca
El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), organismo público con sede en Sonora, advierte que la mosca doméstica (Musca domestica) puede transportar en su cuerpo más de 300 especies de bacterias, entre ellas Salmonella, Escherichia coli y Shigella, todas capaces de provocar enfermedades gastrointestinales. La institución también documenta evidencia de transmisión de tifoidea, disentería, paratifoidea y cólera.
El proceso de contaminación comienza cuando la mosca se posa sobre un alimento. Al no poder masticar, regurgita enzimas digestivas directamente sobre la comida para disolverla y succionarla en forma líquida. Ese vómito arrastra el contenido del buche, un órgano de almacenamiento donde la mosca guarda lo que consumió antes, según documenta el entomólogo John Stoffolano, de la Universidad de Massachusetts Amherst, en una revisión publicada en la revista Insects.
“El buche es como un tanque de gasolina”, explica Stoffolano en el estudio. “Un lugar para almacenar comida antes de que llegue al tracto digestivo.” El problema es que ese depósito no digiere ni neutraliza nada. Casi no contiene enzimas digestivas ni péptidos antimicrobianos, que serían los encargados de eliminar los patógenos. Los microorganismos sobreviven intactos.
El buche de la mosca: un reservorio de bacterias resistentes
El estudio de Stoffolano en Insects señala que el buche de la mosca es uno de los entornos donde los microbios desarrollan resistencia a antibióticos. Lo que la mosca deposita en los alimentos puede no responder a tratamientos convencionales. Una investigación publicada en 2026 en el Brazilian Journal of Microbiology, realizada por universidades brasileñas y el Instituto Biológico de São Paulo, capturó 60 moscas en rastros y plantas procesadoras de carne. Identificaron 13 especies bacterianas distintas, incluyendo E. coli, Klebsiella pneumoniae y Staphylococcus aureus. De los 34 aislados obtenidos, 10 fueron clasificados como multirresistentes, según el estudio disponible en el portal de datos biomédica PubMed Central.
Las múltiples vías de contaminación de la mosca doméstica
La mosca no solo contamina por el vómito. Una revisión de la Universidad Texas A&M, publicada en el Journal of Food Protection en 2025, documenta que la transmisión ocurre por cinco vías: las piezas bucales, la regurgitación, los pelos del cuerpo, las almohadillas adhesivas de las patas y las heces. Las patas tienen estructuras con carga electroestática que retienen bacterias con eficiencia. Las moscas hembra cargan mayor cantidad de bacterias porque frecuentan sitios de oviposición altamente contaminados.
El CIAD refuerza esto a través de su portal oficial, donde indica que los patógenos pueden transferirse a los alimentos con tan solo segundos de contacto. Los síntomas de una infección pueden aparecer entre seis y 48 horas después de la exposición, dependiendo del patógeno. En niños, adultos mayores o personas con el sistema inmunológico comprometido, el riesgo de complicaciones es mayor.
Recomendaciones del CIAD para evitar la contaminación
El CIAD señala que para reducir el riesgo de contaminación por moscas lo primero es mantener los alimentos tapados mientras se sirven o enfrían. También recomienda limpiar frecuentemente las superficies donde se preparan alimentos y no dejar basura orgánica expuesta en interiores o exteriores. Si una mosca se posa sobre un alimento húmedo, caliente o muy azucarado —frutas, carnes cocidas, sopas o postres—, lo prudente es retirar la porción afectada. Si el contacto fue prolongado o repetido, la institución recomienda desecharlo por completo.
