Ciencia y Tecnología
UNAM desarrolla parche con microagujas para tratar la hipertensión sin pasar por el hígado
Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) trabajan en un sistema transdérmico que promete transformar el tratamiento de la hipertensión, una de las enfermedades más comunes en el país. La propuesta combina un parche de liberación controlada con microagujas que administran el medicamento directamente a través de la piel, evitando el metabolismo hepático y manteniendo niveles constantes del fármaco en la sangre durante varios días.
El proyecto, desarrollado en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán por los investigadores José Juan Escobar y Omar Rodrigo Guadarrama, integra dos tecnologías: el parche libera el fármaco de forma gradual, mientras que las microagujas generan pequeñas perforaciones en la capa más superficial de la piel para facilitar su absorción hacia el torrente sanguíneo. Ambos dispositivos están diseñados para sostener el efecto terapéutico hasta por una semana.
Ventajas del sistema transdérmico
El planteamiento no solo apunta a simplificar el tratamiento, sino que evita el metabolismo hepático, mejora la biodisponibilidad del medicamento y reduce la probabilidad de efectos adversos, lo que abre la puerta a terapias más eficientes y con mayor apego por parte de los pacientes. Además, la tecnología se desarrolla con materiales de bajo costo, lo que podría traducirse en una opción accesible dentro de un sistema de salud donde la hipertensión convive con otros factores de riesgo como la diabetes y obesidad.
Actualmente, el manejo clínico se sostiene en fármacos como telmisartán, valsartán o amlodipino, que permiten controlar la presión arterial y reducir el riesgo de infartos o eventos cerebrovasculares, explica Manuel Gaxiola Macías, cardiólogo intervencionista del Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI. El enfoque, sin embargo, ahora va más allá de controlar las cifras, el objetivo es frenar el daño progresivo en órganos clave.
Nuevas alternativas en el horizonte
En ese contexto, los tratamientos como semaglutida y tirzepatida han ganado terreno al impactar no solo el peso corporal, sino también el riesgo cardiovascular. La relación es directa ya que reducir entre 5 y 10 por ciento del peso puede modificar de manera significativa la evolución de la enfermedad. En escenarios más complejos, la cirugía bariátrica también ha mostrado efectos favorables en el control de la presión arterial, de acuerdo con los expertos.
