Ciencia y Tecnología
Estudiantes de primaria desarrollan filtro ecológico de agua con apoyo de la UAT y obtienen premio en ExpoCiencias Tamaulipas 2026
Dos alumnas de la Escuela Primaria Francisco Márquez, Paola Adileny Flores Escobedo y Sofía Yireh Cárdenas Gómez, diseñaron un filtro ecológico para reutilizar agua doméstica y pluvial, con la asesoría de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT). El proyecto les valió el tercer lugar en la categoría “Pioneros de la Ciencia Kids” durante la fase regional Victoria de ExpoCiencias Tamaulipas 2026, organizada por el COTACYT.
Vinculación universitaria y mentoría científica
La mentoría estuvo a cargo de Ana Cecilia Alcalá Hernández, estudiante del Doctorado en Ciencias en Sistemas Agropecuarios y Medio Ambiente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC) de la UAT. Ella puso a disposición de las niñas el Laboratorio de Biotecnología Vegetal de la universidad para guiarlas en jornadas de experimentación y ensamblaje del prototipo.
Este esfuerzo de vinculación comunitaria refleja la visión del rector Dámaso Anaya Alvarado, quien promueve una Universidad de puertas abiertas. La idea es que los científicos de la UAT compartan sus espacios y conocimientos para sembrar la semilla de la investigación y la vocación científica desde la educación primaria.
Funcionamiento del prototipo
El objetivo del filtro es optimizar el uso del recurso hídrico en los hogares mediante un sistema casero y económicamente accesible. El diseño busca que las familias adopten prácticas que enseñen a los niños que es viable dar una segunda vida al agua a través del ingenio y la creatividad.
El sistema inicia con un primer filtro compuesto por piedras grandes, grava, arena gruesa, algodón y tela filtrante, que retiene residuos de mayor tamaño y partículas pesadas. Luego, el agua pasa por un segundo filtro para atrapar sedimentos como tierra fina y pelusas. Un tercer filtro elimina el color y los malos olores antes de una etapa de condensación artesanal.
Una vez purificado de sólidos, el líquido sigue dos rutas: la primera va a un proceso de cloración y almacenamiento en tinacos para usos domésticos; la segunda conduce el agua hacia una fuente de calentamiento, convirtiéndola en vapor que se canaliza hacia un condensador helado. El choque térmico regresa el agua al estado líquido, obteniendo un recurso más puro y limpio.
