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Ciencia y Tecnología

El reto de la inteligencia artificial en la educación superior según la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

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La rapidez con la que la inteligencia artificial está cambiando la educación, la investigación y el aprendizaje exige que las instituciones académicas replanteen sus modelos de enseñanza y evaluación. Nelson Vásquez, rector de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, sostiene que el desafío universitario no es solo adoptar tecnología, sino asegurar que este proceso no sacrifique el pensamiento crítico, la autonomía y la creatividad de los estudiantes.

Para el directivo, el papel de la universidad ante el avance de la IA no debe ser el de prohibir, sino el de crear marcos para una innovación responsable. La meta es formar individuos que dominen estas herramientas sin delegar en las máquinas la capacidad de razonar o el esfuerzo intelectual necesario para el conocimiento profundo.

Impacto global y digitalización educativa

De acuerdo con datos de la UNESCO, la digitalización es ya una prioridad para el 77% de las naciones en el ámbito de la educación superior. En 2024, se registró que 56 países ya implementaban estrategias nacionales de inteligencia artificial, posicionando a las universidades como piezas clave en la creación de políticas públicas.

Este avance tecnológico permite personalizar el aprendizaje, detectar problemas académicos a tiempo y mejorar la gestión institucional mediante el uso de evidencia. Herramientas como la analítica de aprendizaje, asistentes virtuales y sistemas de tutoría inteligente ofrecen un acompañamiento más efectivo, especialmente para alumnos que necesitan apoyos adicionales. Además, el uso de plataformas de aprendizaje en línea ha crecido de 429 millones de usuarios en 2019 a cerca de 783 millones en 2024, impulsando modelos híbridos y microcredenciales.

Brechas tecnológicas y riesgos intelectuales

A pesar de los beneficios, existe el riesgo de que la tecnología profundice las desigualdades. Mientras que en países con altos ingresos la conexión a internet llega al 93%, en naciones con menores recursos apenas alcanza el 27%, lo que evidencia que digitalizar no es lo mismo que democratizar el acceso.

Vásquez advierte sobre una nueva forma de disparidad: la diferencia entre quienes usan la IA de forma creativa y crítica frente a quienes la emplean de manera pasiva. A esto se suman preocupaciones sobre la seguridad de los datos, los sesgos de los algoritmos y la posible dependencia de grandes empresas tecnológicas.

El nuevo rol del docente y la evaluación

Ante la capacidad de la IA para procesar datos y redactar textos, la función del profesor debe evolucionar. El rector de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso enfatiza que la labor docente no es solo entregar información, sino guiar al alumno para que aprenda a argumentar y a distinguir el conocimiento real de la simple información.

Asimismo, se plantea la necesidad de transformar los métodos de evaluación. El objetivo no debe ser evitar el uso de la tecnología, sino verificar si los exámenes realmente miden el aprendizaje pretendido. El riesgo principal, según el análisis, es que los alumnos pierdan la capacidad de pensar por sí mismos al confiar excesivamente en los resultados automáticos de las máquinas.