Ciencia y Tecnología
La Universidad Europea de Andalucía implementa inteligencia artificial y tecnología háptica en sus estudios de Odontología
La Universidad Europea de Andalucía ha integrado herramientas de inteligencia artificial y simulación háptica en sus programas de Odontología, tanto a nivel de grado como de posgrado. Esta iniciativa busca permitir que los alumnos realicen prácticas de procedimientos dentales en entornos virtuales antes de intervenir a pacientes reales, posicionando a la institución en un grupo selecto de facultades que emplean este sistema de forma organizada.
A través de su nuevo Smart Lab, la universidad combina la digitalización con la simulación avanzada para mejorar la enseñanza. De acuerdo con información del profesor Sompop Bencharit, de la University of North Carolina, apenas el 7 % de las facultades de Odontología a nivel global utilizan esta tecnología de manera estructurada en sus planes de estudio.
Avances tecnológicos en los campus
La implementación de estos sistemas no es aislada, ya que la Universidad Europea cuenta con infraestructura similar en otras sedes. El Smart Lab de Madrid opera con siete simuladores hápticos Simodont desde los niveles iniciales, mientras que en Valencia se utilizan cuatro unidades para prácticas preclínicas. En Málaga, la institución dispone de tres unidades para reforzar este modelo educativo.
Estos dispositivos generan modelos tridimensionales de alta fidelidad que imitan la anatomía del paciente. Lo más relevante es su capacidad para replicar la sensación táctil de los tejidos, la resistencia de los materiales y la respuesta de los instrumentos médicos durante una intervención.
Seguridad y aprendizaje basado en la experiencia
Salvatore di Donna, quien se desempeña como director del Postgrado en Odontología y Relaciones Institucionales de la Universidad Europea de Andalucía, destacó que este método permite la repetición constante de técnicas. Al respecto, afirmó:
“Gracias a ello, el estudiante puede practicar una misma técnica tantas veces como necesite antes de aplicarla sobre un paciente, de forma que el error deja de ser un riesgo y se convierte en una herramienta de aprendizaje”
El directivo subrayó que la simulación no busca reemplazar el contacto clínico, sino fortalecerlo para que el alumno llegue a la consulta con mayor preparación y datos objetivos sobre su desempeño. Según Di Donna, “la simulación no sustituye la práctica clínica, sino que la hace más segura, más eficiente y mejor preparada. El estudiante repite el procedimiento las veces que necesite, recibe información objetiva sobre su evolución y llega al paciente con mucha más experiencia acumulada”.
El papel de la inteligencia artificial
Además de la sensación táctil, el Smart Lab utiliza inteligencia artificial para monitorear el trabajo de los estudiantes. El sistema es capaz de registrar movimientos, medir la precisión y detectar fallos recurrentes para ofrecer una evaluación basada en datos.
Di Donna señaló que esta tecnología sirve como complemento para el docente y la práctica clínica, concluyendo que el fin de la innovación no es borrar el error, sino lograr anticiparlo mediante la tecnología.
