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Ciencia y Tecnología

Investigadores de la Universidad de León crean una molécula basada en garbanzo para combatir bacterias resistentes

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Un grupo de científicos de la Universidad de León logró diseñar un péptido circular con la capacidad de atravesar células humanas para atacar al Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM). Este microorganismo representa un reto médico crítico, ya que tiene la habilidad de ocultarse dentro de las células del paciente, lo que lo protege del sistema inmune y de la acción de muchos antibióticos convencionales.

El estudio, cuyos resultados se dieron a conocer en la publicación científica Molecular Biomedicine, detalla cómo este nuevo compuesto puede abrir caminos para enfrentar infecciones que actualmente son muy difíciles de erradicar. La investigación fue un esfuerzo conjunto que incluyó la participación de la Universidad de La Coruña, la Universidad de Pensilvania y la Universidad del Sur de California.

Un avance derivado del garbanzo

Para enfrentar la resistencia bacteriana, el equipo utilizó un péptido antimicrobiano de origen vegetal extraído del garbanzo, el cual integraron en una estructura molecular circular denominada ciclótido. Estas moléculas, que se encuentran de forma natural en ciertas plantas, poseen un anillo cerrado con enlaces de azufre que les otorga una gran capacidad para no degradarse fácilmente.

La molécula resultante, identificada como MCo-KTR2, cuenta con una estructura lo suficientemente estable para cruzar la membrana de las células humanas y llegar hasta las bacterias que se encuentran alojadas en su interior. Además, el diseño permite que el compuesto se una de forma más efectiva a la proteína PBP2a, la cual es la responsable de que la bacteria sea resistente a la meticilina, bloqueando así la formación de su pared celular y comprometiendo su supervivencia.

Mayor estabilidad y potencial terapéutico

Uno de los puntos clave del hallazgo es la durabilidad del péptido. Al adoptar esta forma circular, su resistencia ante la degradación en el suero humano aumentó más de treinta veces, extendiendo su vida útil de menos de una hora a más de treinta horas. Durante las pruebas, se observó que las células humanas permanecieron sanas incluso con concentraciones altas del compuesto, registrándose un daño mínimo en los glóbulos rojos.

Los experimentos también revelaron que el efecto del compuesto se potencia al mezclarse con otras sustancias. Por ejemplo, al combinarlo con visomitina —un elemento que debilita la membrana de la bacteria—, la cantidad de péptido requerida para proteger las células bajó drásticamente de 15,6 a solo 1,0 micromolar. Asimismo, se detectaron mejoras en su actividad al usarlo junto con antibióticos comunes como la gentamicina y la vancomicina.

Aunque el MCo-KTR2 representa una base prometedora para crear estrategias contra infecciones intracelulares, los científicos aclararon que el compuesto todavía se encuentra en etapa de investigación en laboratorios y no es un medicamento listo para su uso clínico. El estudio subraya la importancia de explorar los componentes vegetales para el desarrollo de terapias contra la resistencia bacteriana.

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