Ciencia y Tecnología
Investigador de la Universidad Veracruzana resuelve el enigma de 300 años sobre la abeja que poliniza la vainilla en México
Un investigador de la Universidad Veracruzana (UV) puso fin a un misterio que persistió por más de tres siglos: identificó a la especie de abeja que poliniza de manera natural la vainilla, uno de los cultivos más emblemáticos y valiosos de México. El descubrimiento, documentado en cafetales bajo sombra del estado de Veracruz, abre la puerta a nuevas estrategias de conservación de ecosistemas y a la posible reducción de costos de producción del aromático.
Miguel Ángel Lozano Rodríguez, especialista del Centro de Investigaciones Tropicales de la UV, logró determinar que el grupo de insectos conocido como abejas de las orquídeas es el responsable del proceso. Con este hallazgo se descartan las hipótesis que durante décadas señalaban a colibríes, murciélagos o abejas meliponas como los polinizadores naturales de la orquídea.
Un cultivo de raíces milenarias
En entrevista con Aristegui Noticias, Lozano recordó que la vainilla tiene raíces milenarias en México. Los pueblos totonacas ya la utilizaban antes de la llegada de los españoles, tanto como tributo para el Imperio mexica como ingrediente en bebidas preparadas con cacao.
Con la expansión de la vainilla hacia Europa durante la época colonial, las plantas fueron llevadas a distintas regiones del mundo. Sin embargo, fuera de México no existía el polinizador natural, por lo que fue necesario desarrollar la polinización manual, un método que continúa utilizándose hasta la actualidad. El investigador señaló que cada flor de vainilla permanece abierta únicamente unas siete horas, por lo que debe ser polinizada manualmente durante ese breve periodo. Actualmente, este proceso representa entre el 40 y el 50 % de los costos de producción del cultivo.
Durante muchos años se creyó que el polinizador natural había desaparecido, aunque en realidad nunca se había identificado con certeza. El estudio permitió confirmar que las responsables son las hembras de las llamadas abejas de las orquídeas, insectos solitarios que no producen miel y cuyo comportamiento es diferente al de las abejas tradicionales.
Polinización por engaño
Una de las principales revelaciones de la investigación es que las flores de la vainilla utilizan un mecanismo conocido como polinización por engaño. Aunque desprenden un aroma que las abejas interpretan como alimento, en realidad no producen néctar, por lo que las hembras transportan el polen al visitar distintas flores en busca de comida.
El estudio también evidenció que la conservación de los ecosistemas resulta clave para que este proceso ocurra de manera natural. Las observaciones se realizaron en un sistema agroforestal, donde la presencia de árboles y diversas especies vegetales proporciona alimento y refugio para las abejas.
Lozano advirtió que la deforestación, el uso intensivo de insecticidas y el aislamiento de los cultivos dificultan la presencia de estos polinizadores. En cambio, los vainillales ubicados en selvas, acahuales o cafetales bajo sombra presentan mayores posibilidades de registrar una polinización natural.
El investigador aclaró que estas abejas no pueden criarse como las abejas melíferas, por lo que la mejor estrategia para favorecer su presencia consiste en conservar los ecosistemas, impulsar sistemas agroforestales y sembrar plantas que les proporcionen néctar y polen. Además, señaló que la polinización natural podría contribuir a mejorar la calidad y el aroma de la vainilla mexicana.
