Ciencia y Tecnología
Sobrepesca y comercio internacional, las causas del declive global de los tiburones martillo
La población mundial de tiburones martillo está en un marcado descenso, según observaciones documentadas por National Geographic. La sobrepesca, impulsada por la demanda de aletas en Asia, y el comercio internacional figuran como las principales causas de esta caída, que ha llevado a especies como el tiburón martillo común y el gran tiburón martillo a ser clasificadas en peligro crítico de extinción.
En los océanos del planeta existen más de nueve especies de tiburones martillo. Su característica cabeza en forma de “T” les proporciona una visión panorámica que les permite localizar presas y orientarse durante sus migraciones. El profesor Yannis Papastamatiou, de Florida International University, ha expresado la preocupación de la comunidad científica por la conservación de estos animales.
El impacto de la sobrepesca y el comercio de aletas
La sobrepesca representa la amenaza más grave para los tiburones martillo. La demanda de sus aletas, sobre todo en países asiáticos, mueve un mercado estimado en 550 millones de dólares anuales. El cineasta Bertie Gregory lo describe así: “Nadar con esas aletas es como llevar un enorme signo de dólar en la espalda”.
Además de la pesca dirigida a las aletas, la captura incidental y la pesca para consumo de carne también contribuyen al declive. El biólogo marino Francesco Garzon, de la Universidad de Exeter, señala que entre 73 y 100 millones de tiburones mueren cada año en el mundo. Desde la década de 1970, se estima que se ha perdido hasta el 75 % de los tiburones oceánicos, incluidos los martillo.
Papastamatiou explica que los tiburones martillo crecen lentamente, tardan en alcanzar la madurez sexual y producen pocas crías al año, lo que dificulta la recuperación de sus poblaciones. La pesca recreativa también representa un riesgo, ya que no toleran el estrés y suelen morir poco después de ser capturados y liberados.
Estrategias de conservación y protección internacional
El establecimiento de áreas marinas protegidas (AMP) ha mostrado resultados positivos. Francesco Garzon, biólogo marino de la Universidad de Exeter, destaca el caso de Cabo Pulmo en México, donde una zona de no pesca creada en 1995 permitió que la biomasa marina aumentara un 463% en 14 años. En mayo de 2026, Papúa Nueva Guinea anunció una nueva AMP de 200.000 km² que prohíbe actividades destructivas y beneficia a los tiburones martillo.
Para que estas medidas sean efectivas, es necesario conocer las rutas migratorias de los tiburones. En 2023, un equipo de investigadores rastreó a una hembra equipada con un transmisor en las islas Galápagos. Durante 204 días siguieron su desplazamiento entre Panamá, Galápagos y una región oceánica a más de 1.770 kilómetros de distancia. El ecólogo Pelayo Salinas, de la Charles Darwin Foundation, participó en el estudio y destacó la falta de datos sobre la historia de vida de estas especies.
La reciente inclusión de los tiburones martillo común y gran martillo en el Apéndice I de la Convención sobre Especies Migratorias de Naciones Unidas les otorga el máximo grado de protección internacional. Garzon calificó la medida como “una noticia fantástica para la conservación”, aunque Salinas advirtió que la inclusión en la lista es solo un primer paso y que la cooperación de los países es indispensable para lograr resultados.
