Ciencia y Tecnología
Calor récord en México provoca pérdidas históricas en frijol y expone vulnerabilidades en la ciencia agrícola
El cambio climático ya no es una proyección para la producción de frijol en México: es una realidad que en 2024 devastó ensayos experimentales del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y dejó al descubierto vulnerabilidades críticas en la ciencia agrícola del país. El estudio, publicado en la revista CienciaUAT, documenta que, de 100 genotipos evaluados en el Campo Experimental Bajío en Celaya, Guanajuato, 42 no produjeron semilla, coincidiendo con el mes de mayo más caluroso en la historia de México, según el Servicio Meteorológico Nacional.
Los investigadores reportan que las temperaturas diurnas alcanzaron los 37.4 °C y las nocturnas los 33.7 °C, superando ampliamente los umbrales críticos de 30 °C/20 °C para el cultivo. El rendimiento promedio de los genotipos que lograron producir fue de apenas 889 kg/ha en condiciones de riego y 317 kg/ha bajo sequía terminal, muy por debajo de los promedios nacionales de 1,700 kg/ha y 650 kg/ha, respectivamente. Los daños documentados incluyen aborto de embriones, reducción del número de vainas y granos, y severo deterioro en la calidad de la semilla.
Sistema oficial de registro de siniestros muestra vacíos preocupantes
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la discrepancia entre la evidencia científica y los reportes oficiales. Mientras que técnicos de la Fundación Guanajuato Produce y de la Secretaría del Campo de Guanajuato detectaron pérdidas totales en lotes comerciales de municipios como Salvatierra, Iramuco, Jaral del Progreso y Valle de Santiago, el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) no registró hectáreas siniestradas en el ciclo otoño-invierno 2024.
Los autores del estudio señalan que las siembras tardías, que representaron el 35.7% de la superficie sembrada en Guanajuato, debieron cosecharse en junio, pero el reporte oficial no documenta producción en ese mes. “La omisión del reporte de producción y de superficie siniestrada sugiere que las superficies no cosechadas pueden ser omitidas de su clasificación como siniestro cuando las causas específicas no son identificadas sistemáticamente en campo”, advierten, calificando esto como una limitación metodológica grave en el contexto del cambio climático.
El calor no solo quema: altera la resistencia genética a virus
El estudio, liderado por José Luis Anaya-López, pone el foco en un fenómeno crítico para el mejoramiento genético: el incremento de temperatura está comprometiendo la efectividad de los genes de resistencia a virus incorporados en las variedades mejoradas. El gen I, presente en la mayoría de las variedades liberadas por el INIFAP entre 2018 y 2025, confiere resistencia al virus del mosaico común del frijol (BCMV) por debajo de 30 °C. Por encima de esa temperatura, ciertas cepas del virus pueden inducir necrosis sistémica, conocida como “raíz negra”, que puede matar la planta.
En 2024, coincidiendo con el calor extremo, se observaron síntomas de necrosis apical en los campos experimentales del INIFAP. Los investigadores señalan que “es necesario estudiar el origen de la presencia de raíz negra observada en los lotes experimentales, para establecer si el fenómeno está relacionado con el aumento de temperatura, en combinación con una mayor incidencia de BCMNV o de cepas de BCMV inductoras de necrosis”. Esto apunta a la necesidad de incorporar el gen *bc-3* en las nuevas variedades, que confiere resistencia más amplia y estable frente al calor.
Plagas emergentes: la chicharrita gana terreno
Otro frente de alerta es el aumento de poblaciones de la chicharrita (Empoasca spp), un insecto plaga que, aunque no transmite virus al frijol, causa toxemia severa al inyectar toxinas salivales. En 2023, Durango experimentó una infestación sin precedentes que requirió múltiples aplicaciones de insecticida, y el problema también se ha observado en Guanajuato, Querétaro y Nayarit.
“Estas observaciones recientes de infestaciones inusuales de Empoasca spp podrían estar relacionadas con los cambios en los patrones climáticos”, afirman los investigadores, subrayando la necesidad de una investigación rigurosa para establecer la relación entre el cambio climático, la sequía, las altas temperaturas y la dinámica de las poblaciones de insectos y virus.
Hacia un manejo integrado y un sistema nacional de monitoreo
El artículo propone una estrategia integral que incluye el desarrollo de variedades tolerantes al calor portadoras de los genes I y *bc-3*; el monitoreo sistemático de virus y plagas emergentes mediante herramientas moleculares como la secuenciación masiva y el código de barras de ADN; la adaptación de tecnologías de manejo integrado; y la identificación de áreas alternativas de producción. Los autores destacan la urgencia de establecer un sistema centralizado de registro y monitoreo de pérdidas en frijol atribuibles al cambio climático para cuantificar el impacto económico y social.
El estudio, publicado en el número 20(1) de CienciaUAT, representa una llamada de atención para el sector agrícola y las políticas públicas. “Las pérdidas registradas en 2024 en los ensayos experimentales constituyen una alerta sobre el impacto de las altas temperaturas en la seguridad alimentaria de México”, concluyen los autores, subrayando que el frijol, pilar de la dieta nacional, enfrenta un desafío que requiere respuestas urgentes y coordinadas.
