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Ciencia y Tecnología

Un estudio con más de 260,000 personas cuestiona el uso del IMC como principal indicador de riesgo cardiovascular

La medición de la grasa abdominal reclasifica el riesgo en personas con peso normal, según una investigación publicada en el Journal of the American College of Cardiology (JACC).

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El perímetro de la cintura y la relación cintura-cadera predicen con mayor precisión el riesgo de enfermedad cardiovascular que el índice de masa corporal (IMC), según un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology (JACC). La investigación, que ha analizado datos de más de 260.000 personas durante un período medio de 20 años, revela que basar el diagnóstico únicamente en el IMC puede llevar a clasificar erróneamente el riesgo cardiovascular de una parte significativa de la población.

El estudio, liderado por Zeina A. Dardari, PhD, MS, y Michael J. Blaha, MD, MPH, del Centro Ciccarone para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares de Johns Hopkins, ha constatado que existe una discordancia relevante entre las categorías de peso definidas por el IMC y la presencia de adiposidad central (grasa acumulada en el abdomen). Por ejemplo, entre los individuos con peso normal según el IMC, un 5% presentaba un perímetro de cintura elevado y un 18% mostraba una relación cintura-cadera alta. A la inversa, entre aquellos clasificados como obesos por IMC, un 9% tenía un perímetro de cintura bajo.

Riesgo cardiovascular y grasa abdominal

La investigación, parte de la Cross Cohort Collaboration (CCC), evaluó nueve resultados cardiovasculares diferentes, incluyendo infarto de miocardio, ictus, insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular . Los resultados muestran que las personas con peso normal o sobrepeso, pero con una elevada adiposidad central, presentaban un riesgo entre un 15% y un 50% mayor para la mayoría de las dolencias analizadas.

“De hecho, parece que el perímetro de cintura y la relación cintura-cadera reclasifican el riesgo definido por los umbrales tradicionales del IMC”, declaró Michael J. Blaha. “Vimos individuos con peso clínicamente normal que tenían una adiposidad central elevada y una alta relación cintura-cadera, lo que los asociaba con un mayor riesgo en la mayoría de los resultados” . Por el contrario, las personas con obesidad según el IMC pero con un perímetro de cintura bajo no mostraron un riesgo significativamente diferente al de aquellas con peso normal y cintura baja, excepto en el caso de la mortalidad por todas las causas, donde el riesgo fue significativamente menor.

Implicaciones para la práctica clínica y la educación sanitaria

El hallazgo tiene implicaciones directas para la práctica clínica. El IMC, calculado dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la altura en metros, es una medida ampliamente utilizada por su sencillez, pero no distingue entre masa muscular y grasa, ni entre los diferentes tipos de grasa. La grasa visceral, que rodea los órganos internos, se asocia con enfermedades crónicas como la cardiopatía y la diabetes, a diferencia de la grasa subcutánea.

“Nuestros hallazgos enfatizan el papel fundamental de identificar la adiposidad central elevada, incluso en individuos con un IMC normal o con sobrepeso”, afirmó Zeina A. Dardari. “Animamos a los médicos a considerar la distribución de la adiposidad central en todo el espectro del IMC al evaluar el riesgo cardiovascular en entornos de prevención primaria”.

Esta evidencia refuerza la necesidad de actualizar los protocolos de evaluación del riesgo cardiovascular. En este sentido, el Dr. Harlan M. Krumholz, Editor en Jefe de JACC, sentenció: “Es hora de abandonar el enfoque exclusivo en el índice de masa corporal. Este estudio, basado en datos de cientos de miles de participantes, demuestra que el perímetro de cintura y la relación cintura-cadera proporcionan información crucial sobre el riesgo cardiovascular, incluso entre personas con un IMC considerado normal”.

Aplicaciones en el ámbito educativo

Los resultados del estudio tienen relevancia más allá de la consulta médica y subrayan la importancia de integrar este conocimiento en los programas de educación sanitaria. Diversas investigaciones han demostrado que las intervenciones educativas pueden ser efectivas para modificar los hábitos de vida y reducir los factores de riesgo cardiovascular, incluyendo el perímetro de cintura . Un estudio en mujeres perimenopáusicas, por ejemplo, mostró que un programa educativo sencillo ayudó a mantener el IMC y mejoró la adherencia a la dieta mediterránea, mientras que el grupo de control aumentó su perímetro abdominal y otros parámetros de grasa.

Estos hallazgos podrían impulsar la inclusión de la medición del perímetro de cintura como una práctica estándar en los reconocimientos médicos universitarios y en los programas de promoción de la salud dirigidos a la comunidad educativa, facilitando una detección más precisa del riesgo y permitiendo intervenciones más tempranas y personalizadas.

El estudio, titulado “Risk Reclassification Beyond BMI by Waist Circumference and Waist-to-Hip Ratio Across 9 Cardiovascular Outcomes: Results From the Cross-Cohort Collaboration“, fue publicado el 11 de agosto de 2026 en el Journal of the American College of Cardiology.

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