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Ciencia y Tecnología

Científicos de la UNAM crean técnica de resonancia magnética para identificar daños nerviosos por glaucoma

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Un equipo de investigadores de la UNAM ha desarrollado un nuevo método de resonancia magnética que permite identificar la degeneración de las fibras nerviosas en pacientes con glaucoma. El avance permite distinguir con mayor precisión el estado de los nervios ópticos, ofreciendo una herramienta potencial para monitorear la progresión de esta enfermedad.

Para llevar a cabo la investigación, se trabajó con un grupo de 31 pacientes que presentaban glaucoma asimétrico —caracterizado por un daño desigual entre ambos ojos— reclutados en el Instituto Mexicano de Oftalmología. Estos se compararon con un grupo de control de 31 personas sanas, seleccionadas bajo criterios de edad y sexo similares. El proceso de selección fue riguroso, pues tras revisar 1,926 expedientes clínicos, la mayoría se descartó por no cumplir con las condiciones de asimetría, edad o compatibilidad con la resonancia.

Hallazgos en el nervio óptico y el quiasma

Los análisis revelaron que el ojo con mayor afectación presenta alteraciones notables en comparación con el ojo menos dañado, mostrando una disminución en la densidad de las fibras y en la anisotropía fraccional. Un hallazgo relevante es que incluso el ojo con menor daño mostró diferencias respecto al grupo sano, lo que indica que podría existir una degeneración temprana o subclínica en ambos lados.

En el área del quiasma óptico, la nueva técnica de análisis por haz de fibras logró diferenciar las fibras que provienen de cada ojo, un logro que los métodos de resonancia tradicionales no habían podido alcanzar con claridad en personas con glaucoma. No obstante, los expertos señalaron que las diferencias en esta zona son menos evidentes que en el nervio óptico debido a la complejidad de la estructura anatómica humana.

Potencial para otras enfermedades neurodegenerativas

Mediante el uso de la técnica de análisis basado en fixels, se observó también que en el tracto y las radiaciones ópticas hay una reducción en la densidad y el área de los haces de fibras en los pacientes. Los datos obtenidos mediante estas métricas de difusión guardan una relación directa con la severidad clínica de la enfermedad, como la desviación del campo visual.

A pesar de los resultados, los autores mencionaron limitaciones como el tamaño de la muestra y la complejidad del quiasma óptico, que por su tamaño reducido puede presentar efectos de precisión. Sin embargo, concluyeron que estas métricas podrían servir como biomarcadores para vigilar el glaucoma y que este enfoque metodológico podría extenderse al estudio de otras enfermedades neurodegenerativas en distintas áreas del cerebro.