Ciencia y Tecnología
Estrategias de la UNAM y expertos para proteger la vegetación ante temperaturas extremas
Para evitar que las plantas sufran daños permanentes o mueran por el estrés térmico y la deshidratación durante las olas de calor, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y diversas instituciones internacionales recomiendan implementar medidas preventivas de riego, sombra y cuidado del suelo antes de que las temperaturas alcancen su punto máximo.
El riesgo principal ocurre cuando las temperaturas superan los rangos óptimos, que para especies de clima templado oscilan entre los 15 y 30 ℃, mientras que las de climas tropicales áridos toleran de 25 a 40 ℃. Al sobrepasar estos límites, la vegetación pierde su capacidad de enfriamiento natural. Por ello, expertos de instituciones como el Morton Arboretum y la Royal Horticultural Society sugieren realizar un riego profundo el día anterior al inicio del calor, asegurando que la humedad alcance las raíces.
Resiliencia y fisiología de las especies
Investigaciones realizadas por el Instituto de Biología de la UNAM señalan que muchas cactáceas y suculentes de México poseen una resistencia natural al calor debido a su capacidad para almacenar agua y limitar la transpiración. La universidad sugiere que, en casos de calor extremo, es recomendable mover las plantas de interior a zonas más frescas de la casa, ya que el proceso de evapotranspiración ayuda a regular la temperatura del hogar.
Es vital identificar señales de alerta como la caída de hojas, cambios en el color o la marchitez. La selección de plantas también es un factor determinante: las especies de climas áridos son más aptas para soportar sequías, mientras que las de clima templado necesitan mayor protección y riego constante para no sufrir daños en sus tejidos.
Técnicas de riego y protección del suelo
Dado que el agua constituye hasta el 90 % de la masa vegetal, la Royal Horticultural Society recomienda regar durante las primeras horas de la mañana y asegurar que la humedad penetre al menos 15 centímetros en la tierra. Un riego profundo y menos frecuente es preferible a uno superficial, pues ayuda a desarrollar raíces más fuertes.
Para mantener la temperatura del suelo estable, se aconseja el uso de acolchados orgánicos, como corteza o paja, en capas de cinco a diez centímetros. Asimismo, en entornos urbanos, se sugiere emplear mallas o toldos para dar sombra y evitar que las plantas reciban radiación directa, especialmente si están cerca de paredes o pavimentos que retienen calor. Un punto crítico es evitar la poda o la fertilización durante estos periodos, ya que esto incrementa la demanda de agua y puede estresar aún más a la planta.
Diagnóstico y gestión del entorno
La Universidad Estatal de Oregón indica que la marchitez durante el día con recuperación por la noche es un síntoma de estrés por calor y no necesariamente de falta de agua absoluta. Se recomienda priorizar el cuidado de plantas jóvenes y aquellas en macetas, que son más vulnerables al entorno.
Finalmente, organismos como la FAO y la Organización Meteorológica Mundial advierten que las olas de calor pueden recortar la productividad agrícola hasta un 50 %. Ante este escenario, se promueve el uso de sistemas de riego por goteo, la captación de agua de lluvia y la creación de “sombrillas vivas” mediante árboles bien cuidados que ayuden a refrescar los microclimas urbanos.
