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Ciencia y Tecnología

Hallazgo de la UNAM en Hidalgo revela una especie ancestral de ajolote de hace 4 millones de años

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Investigadores de la UNAM identificaron un fósil de aproximadamente 4 millones de años que permite comprender la evolución de los ajolotes en México. El hallazgo, realizado en el estado de Hidalgo, consiste en una especie previamente desconocida que habitaba los antiguos ecosistemas lacustres de la región.

El descubrimiento tuvo lugar en Santa María Amajac, zona que en la era prehistórica albergaba un lago de unos 85 kilómetros cuadrados donde convivían diversas formas de vida. Un equipo de la FES Zaragoza, dirigido por los especialistas Jorge A. Herrera-Flores y María Patricia Velasco de León, logró estudiar restos que durante mucho tiempo no habían sido analizados a profundidad.

Características del Ambystoma quetzalcoatli

Mediante el uso de tomografías computarizadas y el análisis comparativo con esqueletos actuales del género Ambystoma, los expertos determinaron que los restos pertenecían a una especie distinta a las actuales. Por ello, la bautizaron como “Ambystoma quetzalcoatli”, en honor a la figura de Quetzalcóatl.

Este ejemplar destaca por ser la primera salamandra fósil documentada en territorio mexicano, marcando el registro más antiguo de estos animales en el país. La importancia del hallazgo radica en que el fósil se encuentra completo y articulado, una condición excepcional debido a que los huesos de las salamandras son sumamente delgados y suelen fragmentarse; en este caso, la rapidez con la que los sedimentos del lago cubrieron los restos permitió su preservación.

Diferencias biológicas y evolución

Al examinar la estructura del animal, los científicos notaron variaciones significativas en el cráneo y en el número de vértebras. El “A. quetzalcoatli” contaba con 17 vértebras troncales, superando las 16 o menos que poseen la mayoría de las especies contemporáneas de su género.

Otro dato relevante es que el fósil presentaba neotenia, proceso biológico en el que el animal conserva rasgos de su etapa juvenil al alcanzar la madurez, tal como sucede con los ajolotes modernos. Los resultados de esta investigación, que contribuye a entender la evolución en el Cinturón Volcánico Transmexicano, fueron difundidos en la publicación “Palaeontología Electrónica”.