Educación
La UNAM enfrenta disturbios tras detectar irregularidades en exámenes de admisión
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se vio obligada a suspender un proceso de revisión de exámenes de admisión a licenciatura después de que la detección de inconsistencias en más de mil pruebas generara protestas, gritos, altercados y actos de violencia por parte de algunos aspirantes citados. La institución anunció que emprenderá acciones legales contra los participantes en estos hechos y contra quienes ofrezcan servicios fraudulentos de ingreso.
Una reacción cultural ante la verificación
El incidente trascendió lo administrativo para reflejar una problemática cultural más profunda. La columna de opinión señala que una parte de la sociedad reaccionó con indignación no ante el posible fraude, sino ante la decisión de la Universidad de investigar las anomalías. Esta respuesta, donde la revisión es vista como un agravio mayor que las inconsistencias mismas, se presenta como síntoma de un fenómeno más amplio.
El discurso contra la meritocracia
El texto argumenta que, en años recientes, desde ciertos sectores del poder se ha fomentado la desconfianza hacia los mecanismos de evaluación, competencia y selección. El mérito ha sido presentado en el discurso oficial no como una vía de movilidad social, sino como una forma de exclusión y un privilegio heredado, parte de un supuesto “neoliberalismo opresor”. Bajo esta narrativa, donde la excelencia se vuelve sospechosa, la mediocridad adquiere una “extraña legitimidad moral”.
Las consecuencias de relativizar las reglas
Se plantea que si las universidades, por miedo a las presiones, renuncian a verificar irregularidades, el mensaje para las nuevas generaciones sería devastador: las reglas son negociables y la fuerza sirve para doblarlas. Esto degradaría el valor de un título universitario a un “pedazo de papel sin prestigio, sin credibilidad y sin valor”. La UNAM, con sus defectos, es vista como uno de los últimos espacios que defiende una noción elemental de exigencia, donde se entra por concurso y se compite por lugares limitados.
Un examen para toda la sociedad
La columna concluye que el verdadero examen no lo presentaron solo la UNAM o los aspirantes involucrados, sino el país entero. La reacción colectiva ante la posibilidad de revisar un resultado dudoso lleva a una reflexión pesimista: como sociedad, “llevamos tiempo copiándonos las respuestas”. Se advierte que un país que elimina los exámenes y los filtros basados en el esfuerzo se convierte en un lugar donde “ya nadie necesita merecer nada”.
