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Columna analiza continuidad en política exterior mexicana tras extensión del T-MEC

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En una columna de análisis, se interpreta que la extensión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) anunciada por el secretario de Economía Marcelo Ebrard refuerza una dependencia geopolítica histórica hacia Estados Unidos, comparando la estrategia de la actual administración federal con la del gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Contexto histórico del tratado

El autor señala que las negociaciones del acuerdo comercial en 2018 y las recientes de 2026, ambas bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, se enmarcan en una subordinación de los intereses productivos y geopolíticos de México a los de su vecino del norte. Para sustentar esta visión, se recupera un memorándum de 1991 del entonces embajador estadounidense John Dimitri Negroponte dirigido al subsecretario de Estado Bernard Aronson, el cual argumentaba que un tratado de libre comercio “institucionalizaría la aceptación de una orientación estadounidense en las relaciones exteriores de México”.

El documento, publicado originalmente por la revista Proceso, sugiere que el acuerdo serviría para consolidar las políticas de reforma económica más allá del sexenio salinista y sería una herramienta para presionar por una mayor apertura comercial y cambios en la ley de inversión extranjera.

Continuidad y protagonistas

La columna destaca que Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, fue subsecretario de Relaciones Exteriores durante la administración de Salinas y participó en la formalización legal del primer Tratado de Libre Comercio a finales de 1993. Se plantea que, en las negociaciones actuales, Ebrard no modificó el marco de dependencia establecido décadas atrás.

Finalmente, el texto vincula esta continuidad con la estrategia estadounidense, sugiriendo que el tratado se utiliza como un instrumento de coerción para alinear la política energética y exterior de México, específicamente en lo relacionado con Cuba, bajo una agenda que el autor asocia con las figuras de Donald Trump y Marco Rubio.