Ciencia y Tecnología
El tiempo de pantalla en la adolescencia se asocia con una mejor cognición, según un estudio finlandés
La investigación, que realizó un seguimiento de ocho años a 260 adolescentes, sugiere que el contexto de la actividad física y el tiempo sedentario es más relevante que su duración para el desarrollo cognitivo.
Un estudio longitudinal realizado en Finlandia ha encontrado hallazgos que desafían las suposiciones comunes sobre el impacto del tiempo de pantalla en la cognición adolescente. La investigación, publicada en Pediatric Exercise Science , revela que una mayor exposición acumulativa al tiempo de pantalla desde la infancia hasta la adolescencia se asocia con una mejor memoria de trabajo y cognición general en la adolescencia. Por el contrario, niveles más altos de actividad física no supervisada se relacionaron con un peor rendimiento cognitivo.
Un seguimiento de ocho años en el estudio PANIC
El estudio, denominado PANIC (Physical Activity and Nutrition in Children), analizó a 260 adolescentes de entre 15 y 17 años a los que se realizó un seguimiento durante ocho años . Los investigadores evaluaron la actividad física y el tiempo sedentario mediante dispositivos Actiheart y cuestionarios en tres momentos distintos: al inicio del estudio, a los dos años y a los ocho años. La cognición se evaluó al final del seguimiento utilizando las pruebas CogState.
Resultados contradictorios según el tipo de actividad
Los resultados mostraron que la actividad física no supervisada acumulada se asociaba de forma inversa con la precisión en tareas de memoria de trabajo. En contraste, el tiempo de pantalla autoinformado se relacionó directamente con una mejor cognición general. Además, el tiempo sedentario no relacionado con pantallas (como leer o hacer deberes) mostró una asociación positiva con la memoria de trabajo en los chicos.
El investigador principal, Petri Jalanko, señala que “la actividad física no supervisada puede reemplazar ciertas actividades que podrían mejorar la cognición, como la lectura o hacer los deberes” . Esta observación subraya la importancia del contexto en el que se realiza la actividad física y el tiempo sedentario.
Diferencias significativas entre sexos
Un hallazgo relevante del estudio son las diferencias observadas entre chicos y chicas. La actividad física ligera acumulada desde la infancia se asoció con una mejor memoria de trabajo en las chicas, pero no en los chicos. Por otro lado, la participación en deportes organizados y el tiempo sedentario sin pantallas se relacionaron con un mejor rendimiento en memoria de trabajo solo en el caso de los varones .
Estos resultados sugieren que “las asociaciones de la actividad física y el tiempo sedentario con la cognición dependen en parte del sexo, así como de los métodos de medición y el contexto de la actividad física y el tiempo sedentario”, según explican los autores en el estudio.
Implicaciones para el ámbito educativo
Los hallazgos de este estudio podrían tener implicaciones importantes para los entornos educativos y las políticas escolares. Contrariamente a la creencia extendida de que el tiempo de pantalla es perjudicial para el desarrollo cognitivo, los resultados sugieren que el tipo de actividad que se realiza durante el tiempo sedentario puede ser más determinante que la cantidad de tiempo en sí.
Estos resultados coinciden con otras investigaciones recientes. Un estudio de la Universidad de Finlandia Oriental encontró que la participación activa con dispositivos digitales se asociaba con una mayor excitabilidad cortical, mientras que el consumo pasivo (como ver televisión) la debilitaba . Asimismo, investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill advirtieron que el uso frecuente del teléfono durante la jornada escolar está vinculado a una peor capacidad atencional.
Limitaciones y futuras líneas de investigación
Los investigadores reconocen que el estudio presenta limitaciones. La cognición solo se evaluó en la adolescencia, lo que impide realizar análisis longitudinales completos y determina la causalidad. Además, aunque la muestra es relativamente amplia, podría tener potencia limitada para detectar asociaciones pequeñas.
El equipo de investigación sugiere que “los estudios futuros deberían evaluar repetidamente no solo la actividad física y el tiempo sedentario, sino también la cognición, para permitir análisis estadísticos completos sobre las asociaciones longitudinales de la actividad física y los comportamientos sedentarios con la cognición”.
