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Ciencia y Tecnología

Estrategia de caza de orcas contra tiburones blancos altera ecosistemas marinos

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Investigaciones científicas realizadas en Sudáfrica, Australia y México han revelado que grupos de orcas están ejecutando ataques altamente especializados contra el gran tiburón blanco. Mediante una técnica de gran precisión, estos cetáceos logran extraer el hígado de sus presas en menos de dos minutos, un comportamiento que está transformando la dinámica de los ecosistemas oceánicos y obligando a los tiburones a abandonar sus hábitats habituales.

El fenómeno, que ha sido documentado por especialistas en diversas regiones, destaca por la sofisticación de las orcas, quienes seleccionan el hígado de los tiburones debido a su alto contenido de lípidos, lo que representa una fuente de energía concentrada para ellas. Este órgano es vital para la flotabilidad y el movimiento de los tiburones, por lo que su pérdida impacta directamente en la supervivencia de la especie.

Evidencias del comportamiento depredador

Los antecedentes de este hallazgo se remontan a mayo de 2017 en Gansbaai, Sudáfrica, donde se halló un tiburón blanco de 1,100 kilogramos con una herida abdominal y la ausencia total de su hígado, el cual pesaba cerca de 90 kilogramos. En aquel momento, las sospechas se centraron en dos ejemplares machos conocidos como Puerto y Estribor, identificables por la forma de sus aletas dorsales.

Para confirmar estas observaciones, en 2022 se utilizaron drones que captaron el momento exacto en que las orcas atacaban a los tiburones. Asimismo, en junio de 2023, se registró cómo la orca Estribor realizaba la extracción del órgano de un ejemplar joven de manera solitaria y en un tiempo récord de dos minutos.

Presencia en México y Australia

Este patrón de conducta no es exclusivo de las costas africanas. En el golfo de California, México, científicos observaron a un grupo de cinco orcas trabajando de forma coordinada para capturar a los tiburones. Los expertos sugieren que este conocimiento podría ser transmitido entre individuos mediante el aprendizaje social dentro de sus grupos familiares.

De igual manera, en Australia se han confirmado ataques tras hallar rastros de ADN de orca en las heridas de tiburones blancos muertos. Aunque no se sabe con certeza si estos eventos son más comunes ahora o si simplemente se detectan más gracias a la tecnología de cámaras submarinas y drones, el impacto es innegable.

Impacto en la distribución de especies

La presencia de las orcas ha provocado que los tiburones blancos modifiquen sus rutas y zonas de alimentación. En Sudáfrica y frente a las costas de California, se ha notado una disminución drástica de tiburones en áreas donde se ha detectado la actividad de estos cetáceos. Este desplazamiento de los grandes depredadores podría desencadenar un efecto dominó en las poblaciones de otras especies marinas, complicando un equilibrio ecológico ya afectado por la contaminación y la pesca accidental.