Ciencia y Tecnología
Los científicos encuentran una posible explicación del aumento del cáncer en menores de 50 años
Un estudio que analiza datos de más de 160.000 personas en Reino Unido y EE.UU. revela que los jóvenes de generaciones recientes presentan un envejecimiento biológico más acelerado que sus predecesores, un fenómeno que se asocia con un mayor riesgo de desarrollar cáncer antes de los 55 años.
El estudio, publicado en la revista Nature Medicine, sugiere que esta aceleración del envejecimiento biológico, que se suma al cronológico, podría actuar como un “integrador” de los factores de riesgo emergentes que están impulsando la epidemia de cáncer en adultos jóvenes.
Una brecha generacional en el envejecimiento
La investigación, dirigida por Ruiyi Tian y Yin Cao de la Universidad de Washington en St. Louis, utilizó dos grandes bases de datos biomédicas: el Biobanco del Reino Unido, con 154.169 participantes menores de 55 años, y el programa All of Us de EE.UU., con 10.262 participantes. Para medir el envejecimiento biológico —es decir, el estado real del cuerpo en comparación con la edad cronológica—, los científicos emplearon diversas herramientas, desde marcadores sanguíneos como el PhenoAge hasta análisis metabolómicos y proteómicos .
Los resultados muestran una tendencia clara: las generaciones más jóvenes tienen una “brecha de edad” mayor. En el Reino Unido, los nacidos entre 1965 y 1974 presentaban un envejecimiento sistémico un 23% superior al de los nacidos entre 1950 y 1954. En EE.UU., la diferencia fue aún más pronunciada: los participantes nacidos entre 1990 y 1999 tenían un envejecimiento biológico un 92% superior al de los nacidos entre 1965 y 1969 .
El estudio también encontró diferencias por sexo y origen étnico. En EE.UU., los participantes de raza negra no hispana e hispanos mostraron niveles más altos de envejecimiento biológico en comparación con los blancos no hispanos .
Un vínculo directo con el riesgo de cáncer
El hallazgo central de la investigación es la asociación estadística entre un mayor envejecimiento biológico y el riesgo de desarrollar cáncer a edades tempranas. En el Biobanco del Reino Unido, cada incremento en la desviación estándar de la brecha de edad se asoció con un aumento del 8% en el riesgo de cánceres sólidos de aparición temprana .
Sin embargo, el impacto varió según el tipo de tumor, con tres grupos destacando por su fuerte asociación:
- Cáncer de pulmón: el riesgo aumentó un 57% por cada desviación estándar en la brecha de edad .
- Cánceres gastrointestinales: el riesgo aumentó un 17%. Dentro de este grupo, el riesgo de cáncer colorrectal aumentó un 14% .
- Cáncer de útero: el riesgo aumentó un 31% .
Estas asociaciones se mantuvieron sólidas incluso después de ajustar por factores de riesgo conocidos como el tabaquismo y el índice de masa corporal, así como por la predisposición genética heredada al cáncer y al envejecimiento, lo que sugiere que la brecha de edad capta un riesgo independiente .
Descifrando los mecanismos: inmunidad y tejido adiposo
Para entender mejor estos vínculos específicos, los investigadores analizaron el envejecimiento a nivel de órganos a través de datos proteómicos de 19.874 participantes del Biobanco del Reino Unido. Este análisis reveló pistas cruciales: el envejecimiento del sistema inmune se asoció con el cáncer de pulmón de aparición temprana, mientras que el envejecimiento del tejido adiposo (grasa) se asoció con el cáncer colorrectal temprano .
“La brecha de edad, que refleja el envejecimiento biológico en relación con la edad cronológica, puede servir como un motor asociado con el riesgo de cánceres sólidos de aparición temprana”, señalan los autores en el artículo. Los resultados sugieren que la edad biológica, tanto sistémica como específica de un órgano, podría servir como un biomarcador para identificar a los adultos jóvenes con mayor riesgo y guiar nuevas estrategias de prevención .
Un paso adelante, pero con cautela
Yin Cao, coautora del estudio, ha explicado que el objetivo final es “descifrar cómo los entornos modernos se incorporan biológicamente para impulsar el riesgo de cáncer, transformando la prevención de recomendaciones generales a intervenciones personalizadas” .
Sin embargo, los propios investigadores advierten que, al ser un estudio observacional, no se puede establecer una causalidad directa. Además, señalan limitaciones como el tamaño muestral para análisis de cánceres específicos, la necesidad de validar los hallazgos en otras poblaciones y el hecho de que las mediciones de envejecimiento se realizaron en un solo punto en el tiempo en la mayoría de los casos . Los hallazgos sobre el envejecimiento orgánico también requieren validación independiente .
