Educación
Ciro Murayama analiza el financiamiento a universidades públicas en México por sexenio y señala dos momentos de crisis: los años 80 y los gobiernos de Morena
México carece de un sistema de educación superior consolidado y el Estado ha aplicado una política de financiamiento público inconsistente, según un análisis del especialista Ciro Murayama publicado en El Financiero. El texto revisa la evolución del presupuesto federal destinado a las universidades públicas desde la década de 1970 hasta el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, identificando periodos de expansión y de severos recortes.
El análisis destaca que la educación superior pública mexicana ha enfrentado dos momentos de crisis financiera: el primero durante el ajuste económico de los años ochenta y el segundo, más reciente, bajo los gobiernos de Morena, a pesar de que el gasto público total no se contrajo.
Expansión y crisis en el siglo XX
Durante el sexenio de Luis Echeverría, en los años setenta, se masificó la educación superior. La matrícula universitaria se duplicó, pasando de 252 mil a 526 mil estudiantes, y el financiamiento federal se triplicó en términos reales. Bajo José López Portillo, la matrícula creció un 59 por ciento y el presupuesto aumentó un 73 por ciento, aunque la crisis de la deuda de 1982 marcó un punto de inflexión.
Con Miguel de la Madrid, el ajuste económico golpeó con dureza a las universidades. En 1983 sufrieron un recorte real del 26 por ciento y, para 1988, una caída adicional del 21 por ciento. A pesar de ello, la matrícula creció un 11 por ciento. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, la renegociación de la deuda permitió un repunte: los recursos federales a la educación superior se duplicaron, con un incremento del 118 por ciento, mientras la matrícula llegó a un millón 217 mil alumnos.
Ernesto Zedillo, pese a la crisis de 1995, logró un incremento real del presupuesto del 25 por ciento y una ampliación de la matrícula de licenciatura en un tercio, alcanzando un millón 718 mil estudiantes. En ese periodo, las universidades privadas ya atendían al 30 por ciento de los alumnos.
Siglo XXI: estancamiento y recortes
Con Vicente Fox, sin mayoría en el Congreso, el financiamiento federal a la educación superior creció un 23 por ciento real y la matrícula de licenciatura se expandió un 22 por ciento, hasta 2 millones 230 mil alumnos. Felipe Calderón mantuvo la tendencia: la matrícula de licenciatura y posgrado aumentó un 23 por ciento, superando los tres millones de estudiantes, con un incremento presupuestal real del 31 por ciento.
En el sexenio de Enrique Peña Nieto, la matrícula de licenciaturas universitarias y tecnológicas alcanzó los 3 millones 610 mil alumnos, un crecimiento del 18 por ciento, pero el financiamiento federal se estancó con un aumento de solo el uno por ciento. El posgrado creció apenas un cinco por ciento.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con mayoría en la Cámara de Diputados, impuso una reducción del presupuesto a las universidades públicas. El recorte real durante el sexenio fue del 25 por ciento y, por primera vez en más de medio siglo, la matrícula de licenciatura y posgrado no creció, incluso cayó un uno por ciento.
En 2025, primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum, el financiamiento federal a la educación superior continuó a la baja, con una reducción real del 4.9 por ciento. El análisis de Ciro Murayama concluye que la educación superior pública mexicana ha sido golpeada en dos momentos: primero por el ajuste de los años ochenta y después, sin que hubiera una caída en el gasto público total, por los gobiernos de Morena.
