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Internacional

La importancia de fortalecer la participación ciudadana y las instituciones ante el avance de la autocracia global

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Tras la conmemoración del Día Internacional de la Democracia el pasado 15 de septiembre, surge una reflexión necesaria sobre la solidez de las instituciones y el vínculo entre la sociedad y sus gobernantes. Más allá de ser una fecha en el calendario de las Naciones Unidas, este periodo invita a cuestionar si el sistema democrático actual cuenta con bases firmes para sostenerse.

El secretario general de la ONU, António Guterres, enfatizó que la democracia trasciende el acto de votar. Según el funcionario, este sistema requiere de la protección de los derechos humanos, el respeto al Estado de derecho, la participación cívica y, sobre todo, la capacidad de establecer diálogos que incluyan diversas posturas.

Panorama global de la democracia

El escenario internacional muestra un panorama complicado para los sistemas democráticos. Datos del Informe sobre la Democracia 2026, elaborado por el Instituto V-Dem de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, revelan que al cierre de 2025 el mundo contaba con 92 autocracias, superando las 87 democracias existentes. Esta situación implica que cerca de seis mil millones de personas, lo que representa el 74 por ciento de la población mundial, viven bajo regímenes autocráticos, mientras que solo el 7 por ciento habita en democracias liberales.

Asimismo, el estudio identifica que 44 naciones se encuentran en procesos de autocratización. Uno de los retrocesos más preocupantes detectados es el deterioro de la libertad de expresión, con reportes de censura a medios de comunicación en 44 países durante 2025, lo cual pone en riesgo la existencia de ciudadanos informados y la capacidad de cuestionar al poder.

El contexto de la participación en México

En el caso de México, la participación ciudadana ha mostrado niveles significativos en procesos clave. Durante la elección presidencial de 2024, se registraron más de 60 millones de votos, lo que representó una participación del 61.04 por ciento de la lista nominal, la cual superaba los 98.5 millones de electores en ese momento.

A pesar de esta capacidad de movilización masiva, el país enfrenta el reto de consolidar una cultura democrática que no dependa solo de las votaciones. El fortalecimiento de la confianza en las instituciones y la exigencia de rendición de cuentas son elementos fundamentales para que la democracia sea un ejercicio cotidiano de defensa de derechos.