Ciencia y Tecnología
Estudio longitudinal con 5.500 adolescentes vincula los pasos diarios con la salud mental y cambios en la estructura cerebral
Una investigación en EE. UU. demuestra que cada incremento de pasos reduce problemas psicológicos y engrosa áreas cerebrales clave, sin encontrar un límite máximo de beneficio, lo que abre nuevas vías para la investigación en bienestar estudiantil.
Un estudio publicado en JAMA Network Open por investigadores del King’s College de Londres y la Universidad de Massachusetts Amherst revela que los adolescentes que acumulan más pasos diarios presentan menos problemas de salud mental un año después. La investigación, basada en datos objetivos de más de 5.500 jóvenes del estudio ABCD en Estados Unidos, identifica además variaciones estructurales en el cerebro que median esta relación, un hallazgo que aporta evidencia neurobiológica crucial para el diseño de futuras políticas de bienestar en las etapas previas al ingreso a la educación superior.
Dosis-respuesta sin efecto techo
A diferencia de investigaciones previas que sugerían un estancamiento en los beneficios de la actividad física alrededor de los 8.000 pasos, este análisis muestra una asociación graduada continua. Los adolescentes que caminaban menos de 5.000 pasos al día reportaron la mayor cantidad de síntomas de ansiedad, bajo estado de ánimo y problemas conductuales. Aquellos que promediaban 8.000 pasos presentaban menos síntomas, y los que superaban los 12.000 pasos registraron la menor incidencia de problemas psicológicos.
“Lo sorprendente es que no vemos este beneficio nivelarse en el rango observado, incluso entre los jóvenes más activos de nuestra muestra”, señaló la Dra. Divyangana Rakesh, autora senior del estudio e investigadora del King’s College de Londres. Por su parte, la Dra. Amanda Paluch, de la Universidad de Massachusetts Amherst, destacó que no se requiere ser un atleta de élite: “Incrementos de 1.000 a 2.000 pasos diarios desde cualquier punto de partida se asociaron con mejores resultados de salud mental y estructura cerebral”.
Mediadores neurobiológicos y estructura cerebral
El aporte distintivo de la investigación radica en el uso de neuroimágenes para comprender los mecanismos subyacentes. Los participantes que registraron mayores conteos de pasos mostraron una corteza ligeramente más gruesa en dos áreas específicas: el lóbulo paracentral, vinculado al control motor y procesamiento somatosensorial, y la corteza cingulada anterior rostral, asociada a la regulación emocional.
Mediante modelos de ecuaciones estructurales, el equipo demostró que el grosor de la corteza paracentral actuó como un mediador estadístico entre la cantidad de pasos diarios y la reducción de problemas de salud mental al año siguiente. “Estamos empezando a comprender qué partes del cerebro podrían estar involucradas en el vínculo entre los pasos diarios y la salud mental de los jóvenes”, indicó Qingyang Li, autor principal del artículo.
Metodología objetiva y limitaciones
El estudio utilizó datos del Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD) Study, la investigación longitudinal más grande sobre desarrollo cerebral en EE. UU., distribuida en 21 sitios. Los participantes utilizaron dispositivos Fitbit durante tres semanas alrededor de los 11 y 12 años, lo que permitió medir la actividad física de manera objetiva, superando el sesgo de recuerdo de los cuestionarios tradicionales. Cabe destacar que la investigación no encontró ninguna asociación entre la cantidad de pasos y el rendimiento académico.
Al tratarse de un estudio observacional, los autores advierten que no se puede establecer una causalidad directa. Además, la investigación no diferenci entre actividad en interiores y exteriores, y las métricas de salud mental se basaron en reportes de los propios jóvenes y sus padres.
Artículo original: Li, Q., Paluch, A., & Rakesh, D. (2026). Physical activity and adolescent brain structure, mental health, and academic outcomes. JAMA Network Open, 9(10), e2636973. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2026.36973
